
Realmente, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y zapateroibarrecheados niños y niñas que me leéis, cada vez más lo de la política se parece al Teatro del Absurdo, esa cosa que, allá por los años 60, hacía poner expresión de arrobo celestial a la entonces joven progresía (hoy todos ellos y todas ellas entre el medio siglo cumplido y la entrada en la
sexagenez), signo inequívoco de que no entendían nada de nada. Salía un fulano (A) al escenario, se topaba con otro –al que llamaremos B—y le preguntaba:
“¿hace mucho que espera?”. Repuesta de B
: “los prados son verdes y el Cielo es azul”. El público, muy concienciado, aplaudía rabiosamente lo que, en sus ensoñaciones progres, era un clarísimo alegato contra la Dictadura española o la guerra del Vietnam norteamericana. ¡Ay, aquellos años 60!...
Bueno, pues menos mal que la Dictadura –que era un mal negocio-- se fue por el escotillón de la Historia y que el Vietnam reunificado bajo los comunistas seguidores de
Ho Chi Minh ahora es un cotizado destino turístico, al que viaja con frecuencia y notable interés
Manolo Moure (de las afamadas
Adegas Moure, productoras de excelsos caldos en la Ribeira Sacra lucense, amigo y vecino del malvado del
Vilariño). Pero, eso sí, el Teatro del Absurdo está en pleno vigor en la España de ahora mismo.
Sin ir más lejos, esta mañana
Juan José Ibarretxe,
lehendakari de los vascos y las vascas, se dejó caer por el Palacio de la Moncloa. Le recibió en la puerta, al pie de la escalera,
ZetaPé. E Ibarretxe (
De Euskadi vengo// de Euskadi soy...) estaba convencido de que no sólo iba a ser oído por el presidente del Gobierno de ¡¡España!!, sino que además éste iba a escuchar lo que iba a proponerle. En concreto la cosa esta del referéndum para que los vascos y las vascas (o sea, toda la baska de las Vascongadas) se pronunciasen sobre si convenía que Euskadi se autodeterminase o que se quedase como está ahora. El lehendakari, naturalmente, decirlo, pues lo dijo. Mas ¿le escuchó Rodríguez Zapatero? No. Claro que no. Porque ZetaPé sabía a qué venía su invitado y lo que él debía decirle. Algo así como:
“lo que propones es ilegal y, además, es imposible”.
Pues se pasaron algo así como dos horas con estos diálogos propios del
método Ollendorff. Y con lo fácil que era que ZetaPé, tras escuchar lo que decía Ibarretxe, con su buen talante y la mejor de sus sonrisas le dijese:
“Macho, pues va a ser que no”. Pero claro, de hacerlo tan rápido no habría función. O sea, que dos horas de repetir cada uno la parte de su libreto.
“¿Hace un referéndum no vinculante, ZetaPé?” “Pues va ser que no, Juanjo”. “
De acuerdo, presidente, lo convocaré para el 25 de septiembre de 2008”.
“¡No!”.
“¡Bai!”
”.
“¡No!”.
“¡Bai! ”.
“¡No!”.
“¡Bai!.... Y el público, como siempre, con cara de alucine (el que seguía despierto). Ya se sabe, pequeñines/as míos/as, que el espectáculo debe continuar...
Como me dice
Horacio Carballeira, mi dircom, el encuentro entre Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de los españoles y de las españolas, e Ibarretxe, lehendakari de los vascos y de las vascas, era de aquellos que hacen que el periodista tenga ya precocinada su crónica desde hace una semana. Luego sólo es cuestión de abrir el plástico, darle un pequeño toque personal, recalentarla y servírsela a los lectores. Y todos a tragar, claro.