Petardazo de McLaren, triunfo de Alonso
domingo 21 de octubre de 2007, 21:34h
Actualizado: 24 de octubre de 2007, 07:10h
Mira que lo hemos ido escribiendo aquí y en nuestro blog de deportes, mira. Que Hamilton es muy bueno, pero ha tenido mucha suerte y cuando se le acabe le puede costar el título e impedir que lo gane Alonso, por las zancadillas que ha sufrido. Mira. Y por desgracia para el asturiano que ha hecho una temporada sensacional, incluida esta última carrera, -y para el deporte español-, así fue. De modo que una vez acabado el mundial más igualado de la historia, con los tres primeros pilotos metidos en un puño –en un punto- y antes de futuras reflexiones en profundidad, hay una que restalla a bote pronto. El enorme fiasco de McLaren por apostar por un novato, extraordinario pero novato, como Hamilton, en lugar de por el bicampeón mundial. Que si en principio pareció salirle bien, al final ha dejado las cosas en su sitio: regalando el título individual al piloto número uno de la escudería enemiga por excelencia, Ferrari, Kimi Raikkonen.
Que por cierto este campeón sin corona, este eterno luchador y magnífico piloto se lo merecía desde años atrás. Pero, al margen de ello, es justo y necesario insistir ahora en ese petardo del vanidoso Ron Dennis, apostando claramente por el novato, por Hamilton, que fue a fallar en los momentos clave, en las dos últimas carreras, algo que Alonso no le ocurrió nunca. Al contrario, su madurez mental le hizo crecerse cuando más presión tenía, tanto en 2005 como en 2006, sumando dos campeonatos consecutivos. Así son los supercampeones, así son los ‘cracks’, las auténticas estrellas. Así no ha sido ese extraordinario piloto, quién lo duda, que es Hamilton. Entre la nacionalista apuesta equivocada por el inglés y el lío del espionaje a Ferrari, descubierto por la Federación Internacional (FIA) y que le costó todos los puntos a la escudería, regalando el título, otra vez, a su eterno rival, la marca del cababallito rampante italiana, el año no ha podido ser más ‘horrribilis’.
Destacar, por último, y antes de futuros análisis más profundos, la caballerosidad de Alonso en sus declaraciones tras la carrera, felicitando a Raikkonen, y agradeciendo, a pesar de todo, el esfuerzo a todos los componentes de McLaren, muchos de los cuales se hartaron a ponerle zancadillas. Eso sí, el asturiano, fiel a su carácter complicado, dejó caer, y no a bote pronto, sino bien meditadamente la maldad de que por un punto no haya alcanzado el título, “un punto que no era en esta carrera donde había que ganarlo, sino que se perdió en otras”. Claro en algunas en las que fue zancadilleado para beneficiar a Hamilton. Y al final, a McLaren le saló el tito por la culata, porque con uno de esos puntos ‘robados’ a Alonso, éste había dado el título a su equipo. Una lección a aprender para 2008… en el caso de que el español siga con ellos. Que esa es otra. ¡Ah!, y enhorabuena a otro desde hoy bicampeón mundial, a Jorge Lorenzo en el 250 de motociclismo. A diferencia de McLaren, todos apostaron por él en su equipo, por el que ya era campeón en 2006, y él no defraudó. Toma nota, Ron.