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Una España sin empleo

Una España sin empleo

miércoles 04 de diciembre de 2013, 07:49h
El paro ha disminuido en España en 2.475 personas. Ciudadanos que han logrado salir del desempleo y, sin embargo, tienen por delante el miedo de volver a caer en el círculo vicioso de la depresión laboral.

Todo ello se ha producido, no porque España esté creciendo suficientemente, sino porque los ciudadanos no se han registrado en las oficinas del paro, bien por desánimo, bien por haber emigrado, como demostraré más tarde.

El Gobierno de la Nación, concretamente la señora Báñez, no ha podido resistirlo y fue ayer rauda a la búsqueda de los micrófonos más cercanos para declarar su satisfacción por una cifra que para ella indica que lo están haciendo francamente bien.

De hecho, desde 1989, no ha habido noviembre que haya arrojado una reducción del paro registrado. Por lo tanto, el Gobierno de la Nación muestra su satisfacción, más propagandística que real.
Ha disminuido el desempleo, sin embargo, porque los ciudadanos no se han apuntado a las oficinas que registran nuestro estado laboral. Y no lo han hecho porque, unos se han ido fuera del país, han emigrado nuestros jóvenes y, otros, simplemente se han desanimado.

Por eso hay un dato demoledor que deja la sonrisa de Báñez tan congelada como la de la Mona Lisa. El número de afiliados a la Seguridad Social ha disminuido en 66.829 registrados. Es decir, sigue deprimido el empleo.

¿Cómo es posible entonces que disminuya el empleo y, sin embargo, se reduzca el paro? Porque muchos ciudadanos, muchos de aquellos que ahora ya no trabajan en nuestro país, esos que en parte se han dado de baja como ocupados o afiliados, ahora se han ido fuera de nuestra nación o, simplemente, han pasado a formar parte de ese concepto de la Economía del Trabajo que se llama población desanimada.

Desde 2007 España ha perdido tres millones de ocupados. Tres millones de afiliados a la Seguridad Social que pone en riesgo nuestro crecimiento y la salud de nuestras cuentas públicas.
Sin embargo es verdad que estamos viendo la luz al final del túnel. El crecimiento económico de Alemania, de Francia o del Reino Unido, nuestros principales clientes, está tirando linealmente de la economía española.

Por eso crecen nuestras exportaciones, por eso avanza nuestro sector exterior, gracias -todo hay que decirlo-, a que teóricamente Europa está despegando. Pero, mientras el sector exterior tira, la demanda interna sigue deprimida -el consumo y la inversión-, fruto de la subida de impuestos de Montoro, de la escasez de crédito de De Guindos o de los recortes de Rajoy.

Acabarán los demás países tirando de nosotros fielmente y, a pesar de los errores de la política económica del Gobierno de la Nación, saldremos del túnel de la mano de nuestros principales clientes.
Pero saldremos con nueve de cada diez contratos nuevos en precario, con la sanidad pública externalizada, la educación pública sustituida por la privada, los servicios sociales deteriorados y la nación deprimida en su conjunto.  

@AntonioMiguelC
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