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Cada uno a su bola

Cada uno a su bola

jueves 21 de mayo de 2015, 17:36h
Como suele ocurrir cada  vez que se hacen públicos datos oficiales sobre crecimiento económico o desempleo, una cierta puesta en escena a modo de ceremonia de la confusión se desarrolla inevitablemente con la participación de sindicatos y partidos políticos en donde unos y otros se esfuerzan en elevar el tono para ensalzar la mejora o para proyectar inquietantes sombras sobre las bondades de los datos publicados.

En los últimas semanas se han publicado las cifras del paro y de afiliación a la Seguridad Social correspondientes al mes de abril, que confirman que el paro descendió ese mes en 118.923 personas, y que los afiliados aumentaron en  175.495.

En paralelo, la Comisión Europea revisaba las previsiones de crecimiento para España en 2015 hasta situarlas en el 2,8% -una décima menos que la  del gobierno español-, mientras que la estimación sobre la tasa de empleo aportaba un crecimiento del 2,7% en este año.

El INE, por su parte, esos mismos días, publicaba los datos preliminares del crecimiento del PIB del primer trimestre, según los cuales este parámetro  creció un 0,9%,  su mayor alza en siete años en términos intertrimestrales y por encima de lo esperado por el consenso de analistas que estimaba  un crecimiento trimestral del 0,8% y del 2,5% en tasa interanual.

La mise-en-scène no se hacía esperar y los mensajes de unos y otros inundaron los medios de comunicación con ribetes de triunfalismo en unos casos  o de derrotismo en otros, según la línea  argumental utilizada.

El Gobierno, que acaba de actualizar el Programa de Estabilidad para 2015-2018 en donde se ofrecen unas previsiones de crecimiento sustanciales hasta el punto de apostar por un crecimiento del PIB para 2015 del 3% anual y la  creación de dos millones de puestos de trabajo en todo el periodo del Programa, lanzaba las campanas a volar ignorando que una parte de la mejora de la actividad se apoya en elementos exógenos como el  precio del petróleo, el tipo de cambio las o condiciones financieras generadas  por la política monetaria del BCE  que se irán diluyendo una vez nos adentremos en 2016. Los analistas entienden que en el medio plazo, la dinámica demográfica, el pulso de la inversión y el crecimiento de la productividad dificultarán que España crezca por encima del 2% en términos reales. En definitiva, unos indicadores que merecen más sosiego y menos alharacas.

Algo similar a su contrario cabria decir de sindicatos y partidos de la oposición, dispuestos a negar hasta la redondez del planeta con tal de elevar a nivel de categoría el hecho de que el aumento del empleo se debe a la baja calidad del mismo.  Y tampoco es eso, ya que todos son conscientes de que la subida del PIB  está impulsada por un aumento de la demanda interna, y que los indicadores de la economía española muestran que, pese a que el nivel de desempleo acepta todo los adjetivos y el dramatismo que se le quiera dar,  el PIB sube y el paro baja y ello es consecuencia de una mayor actividad económica de la que se benefician unos y otros, ya que la recuperación de la demanda está siendo muy gradual aunque sostenida en el tiempo.

Así, los indicadores revelan que el consumo de combustibles de automoción aumentó un 3,2% en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo de 2014; que en los cuatro primeros meses del año, corregidos los efectos del calendario y las temperaturas, el consumo de electricidad fue un 1,2% superior al del mismo periodo del ejercicio anterior, mientras que la demanda eléctrica bruta en ese mismo periodo se incremento un  1,9%; que el consumo de cemento ha crecido en el primer trimestre del año un 8,5%; que las ventas de coches aumentaron un 23,9% en comparación en los cuatro primeros meses 2014; que España cerró el primer trimestre de 2015 con la cifra récord de 10,6 millones de turistas extranjeros, lo que supone un incremento del 5,3% respecto al mismo período del año anterior, o que la venta de pisos aumentó en el mes de marzo un 15,5% más.

El que no se contenta es porque no quiere.

- Carlos Díaz Güell es editor de tendenciasdeldinero.com
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