Entonces, ¡Felices Fiestas!
miércoles 19 de diciembre de 2007, 14:31h
Actualizado: 22 de enero de 2008, 20:09h
La fecha es propicia. La mayoría anda de buen ánimo, aunque muchos no habrán podido satisfacer su deseo de hacer el regalo que consideraron más adecuado, muchas veces vinculado al precio, y a la moda. Y con el cual “uno queda bien”, ante la persona a la que se quiere halagar, conquistar o simplemente agradar.
Y creo que es la oportunidad para hablar en primera persona, desde la posibilidad de reflexionar, con afecto y esperanzas.
Cada año es lo mismo. La ocasión permite momentos de ternura viendo el asombro, la curiosidad, la emoción de los niños y también de “los grandes”, a los cuales llega la emotividad del momento feliz.
No habría por qué distanciarse de la fiesta. El ser humano, necesita de estos instantes de cariño, poder abrazarse, darse una caricia y recibir el afecto de sus seres queridos.
Entonces ¡Feliz Navidad, y un fértil, productivo, inspirado, optimista Nuevo Año 2008!
Claro, a uno le gustaría regalarle algo al mundo: un poco de paz, mayor seguridad
Durante años, en Chile estuvimos - y no sólo como regalo de Navidad- o expresión de deseos para los próximos 365 días- deseando democracia, justicia, seguridad en la vida, futuro para los niños y jóvenes, seguridad ciudadana, trabajo, que se terminara el miedo y uno pudiera estar seguro de volver a la casa entero, no maltratado.
Queríamos la vida, la seguridad, la libertad, en fin el término de la tiranía.
Y lo logramos.
Hoy en Chile, la lista de los buenos deseos, sin embargo sigue siendo larga. Todavía sigue vigente la demanda de más justicia en el caso de los crímenes horrendos contra las personas, perpetrados por la dictadura.
Pero seguimos deseando trabajo decente, seguridad social, equidad, menos desigualdad, menos discriminación técnica y de género. Que desaparezca el femicidio y que los mapuche nuestros, tengan la dignidad de los que dieron origen a Chile
Y claro, queremos más democracia, mejor educación, mejor atención de salud, más participación ciudadana, más posibilidades de surgir en la vida, más seriedad en los políticos, menos impunidad con los violadores de Derechos Humanos bajo Pinochet y el fin de la exclusión política, una rémora de la dictadura.
Y claro, menos terremotos.
Es cierto que para lograr todo ello, se requiere de una responsable participación del ciudadano. Nada será regalado o concedido graciosamente.
Entonces deberíamos regalarnos una dosis suficiente de voluntad y decisión.
Que en lugar de refugiarnos en la abstención y en un olímpico -y elitista- desprecio a los “políticos”, asumamos con entusiasmo nuestra condición de ciudadanos: los mandantes y constructores de una profundización y ampliación de la democracia.
Después nos preocupamos de nuestras diferencias, legítimas, necesarias las más de las veces, consecuencia de nuestras distintos caminos de evolución, conocimiento, experiencias o proyectos.
Es cierto que la fecha, los “viejitos pascueros” (el importado Papa Noel o Santa Claus) los regalos, son una oportunidad para el comercio, que ve cómo se estimula la actividad, y se incentiva el consumismo para que los balances anoten números azules.
Un estudio de la Cámara de Comercio de Santiago, estableció que los chilenos gastarán en diciembre 2007, incluida Navidad y Año Nuevo, unos 280 dólares más en promedio, cinco por ciento más que en el 2006, lo que tiene más que contentos a los comerciantes locales.
Según las grandes tiendas nacionales, en total los chilenos gastarán unos 4.600 millones de dólares en diciembre.
De acuerdo al estudio de la Cámara de Comercio, los artículos más apetecidos en estas fechas son los juguetes, que suben sus ventas en un 850 por ciento respecto a un mes normal; equipos electrónicos y accesorios un 200 por ciento; y vestuario y calzado un 50 por ciento.
Los chilenos, como ya también es costumbre se adeudarán para el próximo año, lo cual según algunos economistas, revela lo sano de la economía chilena.
O sea buenos negocios, buenos deseos, buenas ganancias.
Pero, claro, no es momento de hablar de política, ni siquiera de la política económica, o del modelo. De manera que sólo buenos deseos de éxito y prosperidad. Mañana, de vuelta a lo cotidiano, nos detendremos en el acontecer, dando comienzo al 2008, año que viene cargado de nubarrones, de desafíos, pero también de perspectivas.
De manera que a celebrar y a juntar energía para el próximo período.
Sinceramente, son los deseos de un servidor.
------
Marcel Garcés
Periodista