Los galeristas andaluces han lamentado que la Dirección de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid ARCO 2008, que se celebrará del 13 al 18 de febrero, no haya contestado "a estas alturas" a la carta que ellos, y otras 125 personalidades del mundo de la cultura de la Comunidad, enviaron en protesta por la exclusión de las salas andaluzas que tradicionalmente venían participando en el evento.
Uno de los empresarios afectados, el malagueño Alfredo Viña, explicó que aunque "no ha habido contestación" por parte de la organización, sabe que la directora de ARCO, Lourdes Fernández, manifestó recientemente en Sevilla que espera que a la próxima edición puedan volver las galerías de la comunidad. A su juicio, "la feria hubiera tenido un buen gesto si hubiera contestado al menos a la carta, que estaba respaldada por la Junta", ya que esto les genera a los galeristas una "actitud escéptica" ante cualquier comentario sobre la posibilidad de estar en ARCO.
Además, Viña quiso agradecer "el apoyo mostrado en todo momento por la Consejería de Cultura", a cuyo expositor en la feria acudirá en respuesta a la invitación realizada por la Dirección General de Museos. La consejera de Cultura de Andalucía, Rosa Torres, se comprometió a finales de 2007 con los galeristas andaluces excluidos de la feria internacional de arte contemporáneo a apoyar la reclamación formal enviaron a la dirección del evento, por la exclusión de estas salas.
En la citada misiva se exponía "claramente la delicada posición en la que las desafortunadas decisiones del comité de ARCO han dejado a las galerías de arte andaluzas y por extensión a todo el mundo cultural andaluz". La carta fue suscrita por parte de personalidades de todos los campos de la cultura en Andalucía, en concreto, por 125 personalidades. El texto indicaba que "la exclusión en ARCO de una serie de importantes galerías de arte establecidas o procedentes de Andalucía supone una grave lesión a los intereses del arte contemporáneo en su conjunto".
Perjudicados por la medida
"Esta exclusión, en la medida que corta una vía de acceso al exterior, vital para los creadores plásticos que representan estas galerías, supone un grave daño a las propias galerías como empresas promotoras, pero subsidiariamente afecta muy negativamente tanto al mercado de arte contemporáneo en Andalucía, como al coleccionismo privado que se nutre de estas galerías y a las instituciones públicas y privadas que desde sus respectivos ámbitos invierten y promueven el arte contemporáneo andaluz", añadía la misiva.
"También supone un grave retroceso para la cultura en Andalucía y por ende para la cultura española en su necesidad de intercambio en el ámbito internacional, frustrando así su espíritu abierto y su vocación cosmopolita. El resultado es un empobrecimiento inmediato de la oferta cultural andaluza y española y el aislamiento de una región del sur de Europa que es vital incorporar a la contemporaneidad", concluía.