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El acusado de apuñalar a un celador de Cadalso de los Vidrios dice que no recuerda nada

lunes 11 de febrero de 2008, 17:38h
Actualizado: 12 de febrero de 2008, 13:43h
Fernando B., el hombre acusado de apuñalar hasta ocho veces a un celador de un centro de salud de Cadalso de los Vidrios, ha asegurado este lunes ante el juez que no recuerda lo que ocurrió el día de los hechos porque había bebido y estaba drogado.
El fiscal solicita 10 años de prisión para el procesado por un delito de asesinato en grado de tentativa, ya que el 19 de octubre de 2005 el imputado se presentó en el centro de salud de Cadalso de los Vidrios provisto de un cuchillo de grandes dimensiones y apuñaló a un celador. El encausado padece esquizofrenia paranoide.
Fernando B., que ha comparecido ante el magistrado de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid, ha afirmado que no recuerda nada de lo que ocurrió en el centro de salud, aunque ha manifestado que su madre le ha contado que ese día de octubre había "lesionado" a un hombre.

Ha aseverado no sentir animadversión hacia la víctima, puesto que, según ha dicho, no la conocía. También ha apuntado que en la época en que la que ocurrieron los hechos era consumidor habitual de bebidas alcohólicas y cocaína. Según el fiscal, el procesado ya había sido condenado en julio de 2001 a 18 meses de sumisión a la medida de tratamiento ambulatorio debido a la comisión de un delito de lesiones agravadas por el uso de un cuchillo, con la eximente incompleta de alteración psíquica, condena que se extinguió en 2003.

Por su parte, el celador agredido, Juan Ramón F., ha relatado que el 19 de octubre de 2005, mientras estaba trabajando en el centro de salud de Cadalso de los Vidrios, el encausado entró en su despacho para hacerle una pregunta cuando, en un momento dado, notó "un golpe en el costado". "Noté un golpe y después una puñalada en el lado izquierdo y otra en el pecho. Me asestó cinco puñaladas más. Peleé e intenté quitarle el cuchillo, pero él tiró más fuerte, me arrebató el arma y se fue". Juan Ramón F. ha afirmado que "era habitual" que el acusado acudiera al centro de salud a por sus medicinas y ha señalado que no era la primera vez que se mostraba agresivo.

Había ocasiones en las que algunas enfermeras no querían quedarse a solas con él por miedo a que les atacara, por lo que todos los facultativos procuraban atenderle lo más rápido posible para evitar problemas. La víctima ha indicado que el día de los hechos el procesado no iba drogado y que durante el ataque se mantuvo frío pero no ausente. El testimonio de Juan Ramón F. ha sido apoyado por el de tres de sus compañeros de trabajo y por las declaraciones de un paciente que se encontraba en las instalaciones en el momento del apuñalamiento y que vio cómo, tras cometer los hechos, el imputado abandonó el centro cuchillo en mano y huyó en un coche.

 
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