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Pese a no emitir posición oficial al respecto

La victoria socialista en España tranquiliza al gobierno de Evo

La victoria socialista en España tranquiliza al gobierno de Evo

domingo 09 de marzo de 2008, 21:39h
Actualizado: 10 de marzo de 2008, 00:14h
Sin haber existido una posición oficial sobre las campañas electorales, candidatos, simpatías o antipatías, los analistas coinciden que la victoria socialista en España, significará el mejor escenario de relanzamiento de las relaciones entre ambos países. La pobilidad de una victoria del PP, habría significado un incierto panorama para países como Bolivia, que habían sido incluidos en una "lista negra" en la posición de los populares españoles.  

por Eduardo Subieta Arza

Las elecciones españolas se espectaron de una manera muy distante en Bolivia. Partamos mencionando que la colonia española en el país no es muy numerosa y su peso dentro de del millón doscientos mil españoles registrados en la Oficina de Censo electoral (CERA) es casi anecdótico. Es por esa razón por la que el comentario y la actividad política inherente al debate electoral español se circunscribe a los ámbitos más íntimos de la actividad consular y algún centro de encuentro como la Oficina Técnica del AECI en Santa Cruz, La Embajada de España en La Paz o pequeños lugares de actividad más privada.  No obstante han existido acciones de activismo firmadas por candidatos y esquemas partidarios dirigidas a los ciudadanos españoles vía correo y la red, transmitidas y difundidas por la propia embajada en Bolivia

El impacto en el espacio público boliviano es casi imperceptible y se sigue de manera discreta a través de los medios de comunicación nacionales e internacionales. El gobierno nacional tampoco ha emitido criterio alguno, señal que había de esperarse dadas las complicadas circunstancias de la relación con el Estado español y la administración de Evo Morales. Al existir una colonia boliviana que se ha incrementado geométricamente en los últimos años en España, el proceso electoral español en Bolivia será garantizado para solicitar un trato recíproco en los futuros contextos electorales bolivianos, donde la votación de los inmigrantes será, en muchos casos, estratégica.      

Una larga e intensa relación entre ambos países. Si bien los vínculos entre ambas estructuras geográficas se remontan al hecho de la Colonia en el contexto del denominado “Encuentro de Dos Mundos”, la herencia cultural española tuvo la posibilidad de mezcla y sincretismo con las arraigadas culturas originarias de esta parte del mundo. La república al lograr su independencia no pudo desarraigarse de un nexo cultural y político que fue muy importante en el siglo XIX.

La guerra civil española y la dictadura Franquista, tampoco fueron ajenas al sentimiento boliviano, generando encarnizados debates en su espacio público y hasta convertirse en destino del exilio de varios ciudadanos españoles que acabaron sus días en estas tierras. Si bien el número de inmigrantes no puede compararse a los de otros países latinoamericanos, pero todavía quedan en su huella, las instituciones de Casa de España, Círculo de la Unión o la propia Cámara Boliviano Española de Comercio.

Los tiempos cambiaron y los contextos históricos contemporáneos hicieron que el sentido de la relación se reorirnte y muestre a España como un destino de la emigración boliviana en una economía moderna y floreciente. La antigua y fraterna relación bilateral, se vio impactada por ese hecho y obligó a España (con el resto de Europa) a tomar medidas de control de la inmigración con el visado de ciudadanos extranjeros provenientes de países como Bolivia.

Desde la reconquista democrática en 1982, España ha estado presente en Bolivia con una significativa presencia orientada a la cooperación en varios ámbitos importantes y estratégicos. La instalación de una Oficina Técnica de la Cooperación Española en Santa Cruz, o el importante aporte para la conservación del patrimonio cultural de Potosí, fueron el resultado de esfuerzos colectivos pero también individuales como el de Carmelo Angulo (Embajador Español en los años 80) y que han marcado hechos destacados de una próxima y fraterna relación bilateral.

Valga la pena mencionar que esta relación se ha posibilitado por la coincidencia de gobiernos afines en cada momento histórico del país. Desde 1982 hasta 1993, los gobiernos bolivianos de centro izquierda tuvieron en su contraparte española en las gestiones socialistas democráticos del PSOE. Todavía queda en la memoria la intensa relación entre Felipe Gonzales y Jaime Paz Zamora, que le valió a este último un apoyo fundamental para ocupar una Vicepresidencia en la Internacional Socialista, a su salida del gobierno. Pero los cambios en la administración política española fueron también coincidentes, con los bolivianos y así recordamos aún el apoyo oficial de Bolivia a la decisión del Presidente Aznar de apoyar la intervención en Irak, y convertirse en un “aliado” de eventual proceso bélico. El entonces canciller boliviano CarlosFufiSaavedra, dijo en tono de broma (de mal gusto por cierto) “que era una posibilidad inédita de poder ganar una guerra”. De igual manera el contexto de apertura económica en Bolivia atrajo y acogió a las inversiones españolas en materia petrolera, minera, servicios y otros sectores conexos.    

El Gobierno de Evo Morales frente a las candidaturas españolas: Desde la asunción al mando de Evo Morales, las relaciones bilaterales entre ambos Estados han dado un giro muy importante. La principal medida adoptada por Morales que caracteriza su estrategia y política general de gobierno, fue la “Nacionalización de los Hidrocarburos”, que afectó a varias inversiones internacionales, entre ellas las españolas. A partir de ese momento la relación tuvo que manejarse con mucho cuidado, especialmente desde la gestión del palacio de la Moncloa. Evo Morales, calculó el impacto inicial y el costo político que le podía significar, especialmente con Estados como Brasil, Argentina y España, que se constituyeron siempre en países muy próximos a las políticas internas y externas de los sucesivos gobiernos bolivianos. El denominado proceso de “nacionalización” no supuso ni confiscación, ni la necesidad de situaciones violentas para llevarlo adelante. Se trató más bien de la obligación a la firma de nuevos contratos entre las empresas inversoras y el Estado boliviano, cambiando la modalidad de control y administración a favor de este último. No obstante, la determinación de “cambio de reglas” influyó de manera muy importante en el comportamiento político de los Estados involucrados.

Para Evo Morales y por una definición doctrinal, una victoria del PSOE garantizaría el mantenimiento de las actuales relaciones, que pese a haber sufrido un sutil deterioro, son todavía plenas y abiertas a cualquier negociación. La posición del Gobierno de Zapatero expresada en la visita de la Vicepresidente Española del año 2006, Maria Teresa Fernández de la Vega y de la Secretaria de Asuntos para Latinoamérica, Trinidad Jimenez, en 2007, han sido muestras de una decidida acción de interés por la relación bilateral enmarcada en la cooperación, pero también mostraron la firmeza del Estado español inherente a los acuerdos internacionales de respeto a las inversiones y protección de sus intereses nacionales. No obstante, se sabe de importantes sectores dentro del PSOE que han mostrado señales de apoyo a Morales y sus políticas de forma manifiesta. Elena Flores, del equipo de RRII de dicho partido, ha mencionado que grupos de base han señalado su proclividad con las acciones de Morales y que se constituyen en la dimensión de la pluralidad democrática existente en la organización partidaria.

Una eventual victoria del PP, con Manuel Rajoy a la cabeza, significaría el tensionamiento de las relaciones entre ambos países. La propuesta manifestada por Rajoy a nombre de su estructura partidaria, respecto de las acciones políticas de países como Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, asumidas por ellos como populistas e indigenistas, tendría en su gestión un escenario difícil, para bautizarlo de alguna forma. El PP ha fijado una clara posición sobre la intransigente defensa de los intereses españoles en todos los países y se han incluido escenarios de arbitraje y juicio internacional, si las reglas para las inversiones sufren amenaza. Pero más allá de ese hecho, es sabido que en el contexto Europeo, España ejerce la mayor influencia en la interlocución entre el bloque y Latinoamérica, por lo que el efecto multiplicador sería muy complejo para países como Bolivia. En el contexto regional latinoamericano, se esperaría una reacción política de parte del Presidente de Venezuela que se anticiparía como agresiva al Gobierno Popular de Rajoy. En ese contexto, la influencia de Venezuela repercutiría en los países satélite de su estrategia política y en específico a Bolivia.  

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