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A su llegada a Huelva

Gritos de indignación contra el supuesto asesino de Mari Luz

jueves 27 de marzo de 2008, 18:30h
Actualizado: 28 de marzo de 2008, 15:13h
Agentes de la Policía Nacional han detenido a dos personas, uno de ellos un menor de 15 años, por los altercados registrados a las puertas de la Audiencia Provincial de Huelva, hasta donde hoy llegaron, bajo la protesta de más de 600 personas, los dos detenidos relacionados con la muerte de Mari Luz Cortés, Santiago y Rosa del Valle.
   Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Huelva indicaron que también como consecuencia de estos altercados han resultado heridos tres policías de la Unidad Policial de Intervención de Sevilla y dos periodistas --un cámara de Cuatro y una redactora de Onda Cero--, aunque todos ellos de levedad.

   De la misma forma, los lanzamientos de objetos, sobre todo piedras, además de estos daños personales, causaron graves destrozos en dos coches de la Policía Nacional.

   A pesar de que los acusados accedieron a la Audiencia Nacional a primeras horas de la tarde,  los altercados continuaban a última hora de la tarde en los alrededores de la Audiencia Provincial, protagonizados por medio centenar de "exaltados", que se trasladaron hacia la zona de la Plaza de España, del Barrio Obrero y del Matadero.

Los incidentes

La llegada a la Audiencia Provincial se produjo en torno a las 17.10 horas de este jueves bajo unas medidas de seguridad extremas compuestas por numerosos efectivos de los antidisturbios de la Policía Nacional y escoltado por varios furgones policiales, por cuanto a su llegada le esperaban más de 600 personas al grito de "asesino" y "criminal".

Una vez en el Palacio Provincial de Justicia, tanto Santiago V.G. como su hermana han pasado a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Huelva, que será el encargado de dictaminar su ingreso o no en prisión preventiva.

Mientras tanto, los concentrados en el exterior no paraban de lanzar objetos de todo tipo, tales como botellas, latas o piedras que han llegado a impactar en la boca de una redactora de Onda Cero Huelva, que, con un ataque de nervios, fue asistida en el lugar de los hechos y precisó de tres puntos de sutura; y en el rostro de un cámara de Cuatro, que totalmente ensangrentado fue trasladado a un centro médico cercano en una ambulancia.

Además, ataques de pánico y cámaras rotas fueron otras de las consecuencias que los profesionales de los medios de comunicación pagaron por parte de un grupo de exaltados que, enfadados porque la Policía había obstaculizado el paso a la llegada de los detenidos a la Audiencia Provincia, a las 17.06 minutos, lanzaron todo tipo de objetos que, además, provocaron las lunas de algunos de los coches de la Policía Nacional y de la Policía Local que auxiliaban a los siete furgones de la Unidad de Intervención de la Policía Nacional que, con más de 30 agentes, se había desplazado desde Sevilla a la capital onubense.

Y es que la petición de "justicia" y los gritos de "asesino" fue toda una constante a las puertas del Palacio judicial desde primeras horas de la tarde, incluso hubo una primera avalancha de personas alrededor de las 15.30 horas que creyeron que los primeros coches de Antidisturbios que llegaron portaban a los dos detenidos, por lo que se avalanzaron sobre uno de los furgones.

Esto provocó que los agentes desalojaran todos los accesos a la Audiencia y trasladara a todos los presentes, incluidos los profesionales de los medios de comunicación, a la acera de enfrente en la Avenida Alameda Sundheim, teniendo que cortar incluso el tráfico durante algunos minutos, para, posteriormente, intentar bloquear la avalancha hacia el acceso a las dependencias judiciales con la colocación de unas vallas.

No obstante, esto fue inútil y, en cuanto se avistaron a los dos coches que portaban a los detenidos, los concentrados, entre los que se encontraban los abuelos paternos de Mari Luz Cortés, tiraron las vallas e intentaron sin éxito acercarse a la puerta lateral de la Audiencia, en la calle José Oliva, ya que otros dos furgones de Antidisturbios bloquearon el acceso a la calle, a la par que servía de escudo a la multitud de piedras que se lanzaban desde la multitud.

Pero, el cordón policial que impedía el paso no hizo más que avivar la impotencia y la indignación de los concentrados, algunos de los cuales, provocaron continuos enfrentamientos con los agentes policiales, con lanzamientos de objetos incluidos, que, a excepción de los heridos, se saldaron sin detenidos, por el momento, ni excesivas cargas policiales.
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