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Defensa integra a los discapacitados en Alcorcón

lunes 28 de abril de 2008, 13:47h
Actualizado: 19 de mayo de 2008, 14:00h
El Centro Especial del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (CEISFAS) es un centro ocupacional para personas con discapacidad intelectual que se encuentra en Alcorcón y que pretende conseguir la integración social y, en los casos que sea posible, también laboral de sus usuarios.
Con una extensión de más de 25.000 metros cuadrados ubicados en terrenos de Defensa, entre Alcorcón y Madrid, el Centro Especial del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (CEISFAS) nació en 1984 con el fin de formar y habilitar a discapacitados intelectuales para la vida familiar, social y laboral.

Para acceder a los servicios del CEISFAS es necesario ser asegurado del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS) o lo que es lo mismo, ser familiar de militares de cualquier cuerpo, o bien ser de Alcorcón. También deben tener una deficiencia mental ligera, moderada o severa y una edad entre 18 y 60 años. "Aunque es un centro para discapacitados intelectuales, deben tener cierta autonomía para hacer algunas cosas solos, como comer o ir al baño", advierte el director del centro, el coronel José Luis García Menacho.

El Ayuntamiento de Alcorcón tiene un convenio con el ISFAS por el cual los alcorconeros se pueden beneficiar de los servicios del centro. "Desde 1993, tenemos un convenio de colaboración con el CEISFAS por el que admite hasta 30 vecinos de Alcorcón y a cambio, el Consistorio ofrece una serie de ventajas al centro", cuenta la concejala de Asuntos Sociales de Alcorcón, Natalia de Andrés.

Gracias al convenio, los alumnos del CEISFAS pueden ir una vez a la semana a clases a la piscina cubierta municipal de Alcorcón. Además, el Ayuntamiento ofrece programas de inserción laboral para los alumnos, cursos de formación para los profesores del centro, se encarga del mantenimiento de los jardines y alumbrado y aporta un educador físico y dos monitores del taller de jardinería. "Valoramos esta ayuda en unos 200.000 euros al año", indica la edil.

Y no es el único convenio que tiene firmado el CEISFAS. También tiene un acuerdo con la UNED, gracias al cual la universidad proporciona cada año alumnos en prácticas para complementar su formación teórica.

El centro tiene una capacidad de 120 plazas, pero en la actualidad cuenta con sólo 84 alumnos, de los que 26 son de Alcorcón, con edades entre los 18 y los 55 años. Algunos llevan desde el comienzo del centro, como es el caso de Carmen Vidal o de Francisco Carretero. "Llevo desde septiembre de 1984. Ahora estoy haciendo una toalla, pero he hecho muchas cosas: una bufanda, un chal y una alfombra", dice Carmen Vidal.

Y es que a pesar de su discapacidad, los usuarios del CEISFAS son pequeños artistas, capaces de hacer cosas tan variopintas como lámparas, juguetes de madera, cestas de mimbre, cuencos de cerámica, velas o monederos. Pero además, algunos usuarios colaboran con el mantenimiento del centro, como los que acuden al taller de jardinería que trabajan en las zonas verdes, o los de tapicería que se encargan de todo lo que necesita el centro en este sentido.

De momento, solamente casi un decena de usuarios han dejado el centro porque han conseguido un empleo. "No es habitual que trabajen porque las familias son las primeras que ponen trabas a la incorporación laboral de sus hijos discapacitados, piensan que en el centro están más recogidos y protegidos", recuerda el coronel García Menacho.

Un día en el centro
De lunes a viernes y de 9.00 a 16.30 horas y con dos descansos para el desayuno y la comida, los usuarios pasan por los talleres ocupacionales y los servicios de apoyo. En función de la discapacidad, a cada alumno se le asigna un taller, aunque "no se establecen separaciones por niveles de discapacidad", señala la subdirectora y psicóloga del centro, Sonia García.

El CEISFAS cuenta con ocho talleres diferentes: jardinería, tapicería, madera, marquetería, cerámica y ceras, telares, mimbre y electricidad. Además, se imparten clases de habilidades sociales para que puedan desenvolverse en la vida diaria, de educación física y de informática, se les enseña a leer y a escribir, y trabajan la fonética con un logopeda.

"Una vez a la semana, se hacen salidas en las que aprenden a hacer la compra, a coger el autobús, a manejar el dinero y el tiempo", cuenta uno de los profesores, Ernesto Hernández. Y no faltan otras actividades lúdicas y terapeúticas como visitas a museos, centros militares, actividades de teatro y coro y clases de equitación y de golf.
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