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La buena piratería

La buena piratería

lunes 30 de junio de 2008, 15:37h
Actualizado: 08 de julio de 2008, 04:18h

El gobierno de la revolución ciudadana no nos deja de sorprender. Su más reciente perla (aunque dentro de unos días quizá escuchemos que se trató sólo de una invención o una distorsión de la prensa corrupta) es la novedosa idea de obligar a quienes se dedican a la venta de discos piratas a pagar sus impuestos.

Por lo que se ve, para este gobierno de mentes lúcidas y corazones ardientes el hecho de que la piratería de música, películas o programas de computación sea una actividad ilegal, no tiene importancia.

Ahora que la Patria ya es de todos, las leyes y los tratados internacionales que protegen la propiedad intelectual, donde se incluye la creación artística, carecen de valor. Pero bueno, en un régimen en el que se ha pisoteado tan alegremente la Constitución, que es la primera ley de la República, no debería asombrarnos que también se pase por alto la legislación de menor jerarquía.
 
Y ya que la ilegalidad de ciertas actividades no parece ser un limitante cuando se trata de cobrar impuestos, vamos a aprovechar este espacio para sugerirle al SRI algunos otros sectores en los que podría empezar a fijarse.

Nuestras ingeniosas autoridades tributarias deberían empezar por los contrabandistas de gas. Al fin y al cabo, con la rentabilidad que esta gente obtiene, ya sería hora de obligarles, por lo menos, a emitir factura o nota de venta. El amigo Carlos Marx también les debería poner un ojo a los chulqueros que prestan dinero en los mercados. Con los intereses que cobran, seguramente tienen ingresos que superan la base imponible del Impuesto a la Renta. Y no nos olvidemos de los pescadores a quienes, desde las primeras épocas de esta larguísima campaña electoral, les está permitido capturar “incidentalmente” tiburones. A estas alturas, es probable que ya tengan en Asia algunos clientes fijos para sus aletas, por lo que no les caería mal pagar algo de impuestos.

Lástima que el espacio nos quedó corto. En todo caso, estas pocas propuestas pueden servir para que el SRI expanda su base de contribuyentes y para que el gobierno recaude más ingresos que luego podrá entregar de manera generosa y absolutamente desinteresada a los votantes. Perdón, al pueblo.

jhidalgo@lahora.com.ec
 
 

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