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Invita a Venezuela y a Ecuador a restablecer la confianza en Colombia

Detengan sus diferencias, pide Ingrid a Chávez, Correa y Uribe, para lograr la liberación de los otros rehenes

Ingrid Betancourt invitó a los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, a restablecer la confianza con su homólogo colombiano Álvaro Uribe para facilitar la liberación de rehenes; y llamó a la mandataria argentina, Cristina Fernández, a unirse a esa cruzada.

"Que nos ayuden a la liberación de los secuestrados, no a fortalecer la guerra en Colombia", afirmó Betancourt, quien viajó a Francia.

Quito cortó relaciones diplomáticas con Bogotá en marzo por un ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. En tanto, Uribe ha acusado a Chávez de colaborar con el grupo rebelde, hundiendo las relaciones bilaterales.

La ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt se reencontró el jueves con sus dos jóvenes hijos luego de haber estado seis años secuestrada por las FARC en la selva, un día después de que fuera liberada en un cinematográfico operativo de rescate.

Luego, en un emotivo reencuentro en un aeropuerto en Bogotá, Betancourt se fundió en abrazos y lágrimas con Melanie y Lorenzo Delloye, que llegaron a la capital colombiana desde París en un avión del Gobierno francés en compañía del canciller galo, Bernard Kouchner.

La política franco-colombiana, de 46 años, fue rescatada sana y salva el miércoles por el Ejército sin disparar un tiro, junto con tres estadounidenses y 11 efectivos de las Fuerzas Armadas, en un fuerte golpe contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Betancourt, sonriente y vestida de negro, subió al avión en donde se abrazó con sus hijos, quienes residen en París. Después de unos minutos, los tres descendieron de la aeronave.

"Quiero compartir con todos ustedes hoy esta dicha infinita de tener a mis hijos junto a mí después de siete años de no verlos", dijo la política, quien desde que fue secuestrada en febrero del 2002 era considerada como la rehén más importante en manos del grupo guerrillero.

La liberación de Betancourt, que se logró engañando a la guerrilla para que permitiera el traslado de los 15 rehenes en un helicóptero encubierto del Ejército, marcó un triunfo para la inflexible política de seguridad del presidente Alvaro Uribe, apoyada por Washington.

GRACIAS A DIOS

Durante el cautiverio de Betancourt, el único contacto que tuvieron los hijos con su madre fue la radio, a través de la que enviaban mensajes y le contaban sobre sus actividades académicas y familiares.

"Doy gracias a Dios por este momento tan bello y les agradezco a todos ustedes el compartirlo con nosotros. Estos son mis niñitos, mi orgullo, mi razón de vivir, mi luz, mi luna, mis estrellas", aseguró Betancourt con la voz entrecortada por el llanto.

La política, quien padeció enfermedades tropicales como el paludismo durante el cautiverio y hasta pensó en suicidarse, dijo que sus hijos fueron el aliciente para sobrevivir en medio de la selva.

"Demasiada felicidad. Hemos ganado un combate por la libertad, esto es algo muy precioso (...) hay secuestrados en la selva y por ellos no vamos a parar, vamos a continuar porque la libertad es algo muy importante", declaró por su lado su hijo Lorenzo.

El rescate de Betancourt, los estadounidenses Keith Stansell, Marc Gonsalves y Thomas Howes, así como de los efectivos de las Fuerzas Armadas se produjo en medio de la "Operación Jaque" en la que el Ejército infiltró y engañó a la guerrilla con un comando que se hizo pasar como integrantes de una organización humanitaria ficticia.

El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Sean McCormack, dijo que Washington cumplió un papel de apoyo a la operación, pero declinó entrar en detalles.

"Me han descrito, y no tengo muchos detalles, (...) que fue un papel de apoyo, que tuvo una planeación colombiana y una operación de rescate de ejecución colombiana", afirmó.

De acuerdo con analistas, la operación debilita aún más a la guerrilla más antigua de América, que en el último año perdió a cinco de sus máximos comandantes en operaciones militares, incluido su "canciller" Raúl Reyes, mientras que cientos de sus combatientes han desertado.

Las FARC también perdieron en marzo a su fundador y máximo líder, Manuel Marulanda, quien murió de un ataque al corazón.

Con el rescate de Betancourt y los tres rehenes estadounidenses, a quienes tuvieron por cinco años, las FARC también perdieron su poder de presión a la hora de negociar.

Los liberados eran considerados como los rehenes más valiosos en poder del grupo rebelde, que dice luchar por imponer un sistema socialista en este país de más de 44 millones de habitantes.

Mientras, los miembros del Ejército rescatados fueron recibidos como héroes por sus compañeros en medio de vivas y canciones de mariachis.

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