viernes 11 de julio de 2008, 21:06h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.
El buenazo de ZetaPé ha estado hoy en alMamlaka alMagrebyya (o sea, Marruecos) en un acto de real politik, de esos que caracterizan a todo un hombre de Estado. Y lo ha hecho en la misma fecha en la que se cumplían seis años desde que unos aguerridos militares marroquetas ocuparon el islote de Perejil, parte irrenunciable del territorio español.
Como podéis suponer, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y magrebizados niños y niñas que me leéis, el gobernante prudente, aquel que mira por los intereses del país que rige, tiene que saber estar a buenas con las grandes potencias de su entorno geográfico. Y, por supuesto, el Reino de Marruecos es toda una potencia en la parte más occidental del Norte de África. De la misma forma que su rey, Mohammed VI, Sombra de Alá sobre la Tierra y Comendador de los Creyentes, es un estadista como la copa de una palmera datilera. Por lo menos.
Así que nuestro presidente del Gobierno ha cruzado el Estrecho y se ha trasladado a Uxda, dispuesto a estrechar lazos con la potencia hermana. Que lo cortés no quita el canguelo. Y que más vale pecar de prudente que de lo contrario, ¿verdad, Moratinos?
¿Y de qué han hablado ZetaPé y el primer ministro marroquí? ¿Y cuáles habrán sido los asuntos que el presidente del Gobierno del Reino de España trató con el soberano alauita durante la audiencia que éste le concedió? Pues los que os podéis imaginar. Sí, justamente esos en los que todos estáis pensando. A saber: que, dada la recesión galopante que afecta a España, sería conveniente contar, llegado el caso, con el apoyo financiero de Marruecos, porque España, una vez salvado este bache, es un país con enormes posibilidades de futuro y bien se merece por ello la confianza de esa gran potencia magrebí. Unas inversiones que se podrían materializar, por ejemplo, en convenios de construcción naval entre ambos países. Eso ayudaría a que los astilleros españoles –y los carpinteros de ribera e industrias auxiliares— tuviesen carga de trabajo para los próximos diez años construyendo pateras para Marruecos.
También han hablado –que yo lo sé, que para eso mis fuentes de información me cobran una crecida pasta por sus servicios—que el rey Mohammed VI, Sombra de Alá etcétera, con impulso del gran estadista que es, y desde sus acendradas convicciones democráticas, le ha pedido a Rodríguez Zapatero que en Sebta y Mulayya (o séase, Ceuta y Melilla) se celebren sendos referendos de consulta (como lo de Ibarretxe, pero sin capucha y con chilaba) sobre el derecho a decidir de los ceutíes y de los melillenses. Una pregunta, pequeñines/as míos/as, que podría ser del estilo de “¿Prefieres irte con la Madre Patria (España) o te mola mazo el irte con el Padre Patrio (Marruecos?”. Otra cosa no, pero esta pregunta es mucho más clara que la del referendo de Ibarretxe.
Pues ya lo sabéis, amadísimos/as de mi paterno corazón, ZetaPé se ha comportado como el auténtico hombre de Estado que es y, en defensa de los supremos intereses de España, procura llevarse bien con la gran potencia que es el Reino de Marruecos. ¿Es eso sumisión? No, señor. Si José María Aznar estuvo en las Azores, poniéndose en primera posición de saludo a lo que gustar mandar George W. Bush, no veo yo el por qué Rodríguez Zapatero no va a hacer lo mismo con la gran potencia magrebí, que linda con nuestro patio trasero. ¿Sí o sí?
Claro que hoy, los que tienen de amor patrio henchido el corazón, están que echan las muelas con esa minúscula bandera rojigualda que ondeó en el acto de recepción del presidente del Gobierno del Reino de España. Como dijera Mies van der Rohe, padre del diseño moderno, “menos es más”. Como que menos da una piedra, vamos.