El único elemento llamativo fue que Ernest Maragall, consejero de Educación, hermano del expresidente de la Generalitat y exponente público del sector catalanista, se ha quedado sin cartera en la ejecutiva, aunque se mantiene en este organismo porque pasa a ser secretario general sin una responsabilidad concreta.
Otra novedad es la entrada en la ejecutiva con responsabilidades en el ámbito municipal de Jordi Hereu, alcalde de Barcelona, que tuvo una comprometida intervención en la que defendió la realización de infraestructuras que son consideradas anatema por otros socios del tripartito.
En el plenario del sábado, se mantuvo la tensión porque los partidarios de tener grupo propio en el Parlamento de Madrid defendieron sus posiciones con pasión. Uno de los que destacó en este punto fue el consejero de Economia, Antoni Castells.
Finalmente la enmienda transaccional dejó en manos de la ejecutiva del partido reclamar dicho grupo cuando parezca oportuno.
Sea como fuere el congreso tiene lecturas diferentes según el punto de vista. Así, la prensa local destaca que el partido que lidera Montilla plantee una ampliación de sus límites con la convocatoria de una conferencia abierta a simpatizantes y personas de ideologías afines, en un remedo de lo que CDC llama Casa Común del catalanismo, mientras que la prensa de ámbito estatal destaca la asunción por el congreso de solicitar una reforma en sentido federalista de la Constitución. Mientras el primer punto tiene una traducción práctica en la lucha que se da en Cataluña por ocupar la centralidad política, en el segundo es una alusión vinculada a los principios del partido sin una traslación directa a la actualidad. Prueba de ello es que la petición de cambiar la constitución en sentido federalista no tuvo votos en contra cuando en el partido existen sensibilidades muy cercanas a la línea política del PSOE.
En declaraciones a la Cadena SER Montilla expuso su sorpresa por la importancia que han dado los periódicos con sede en Madrid a este asunto, ya que "no es noticia para la prensa catalana", aseguró.
"Respecto a este tema, reafirmamos nuestros postulados tradicionales", dijo Montilla, quien recordó que, históricamente y desde su creación hace 30 años, los socialistas catalanes siempre han abogado por un modelo de Estado federal. Algo que pasa, para el partido, por reformar la Constitución y avanzar en la descentralización y, al mismo tiempo, en convertir al Senado en una auténtica cámara de representación territorial.
Por otra parte, Montilla solucionó el sábado uno de los problemas “de representación” que quedaban desde la marcha de Pasqual Maragall de la presidencia del partido. Nombró a Isidre Molas, un senador, fundador del PSC y persona bien vista por el sector más catalanista, como presidente y mantuvo a Manuela de Madre como vicepresidenta.