El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió que ante la crisis alimentaria, los países latinoamericanos deben dar más a los pobres, transfiriendo en forma de diferentes tipos de ayuda parte de sus productos internos brutos. Haití, con un 76.7% de su población en situación de pobreza, es el país que más deberá transferirle a los pobres (12.12%), seguido de Perú, que tiene un 44.2% de su población en pobreza, y necesitará transferirles un 4.4% de su PIB, para que puedan sostener el nivel de consumo que tenían antes de que la crisis alimentaria causara alarma social en Latinoamérica.
Los cálculos del BID fueron hechos sobre la base de un aumento del 30% en los precios de los granos básicos como el maíz, la soya, y otros alimentos como el azúcar y las carnes. Pero si no se aumentan las inersiones sociales, este 30% impactaría dramáticamente sobre los pobres. Por ejemplo, para el caso de Haití el no invertir un 12.12% del PIB en programas sociales, dispararía el nivel de pobreza al 79.1%. Un caso crítico es Méjico, que de no transferir un 6.9% de su PIB a programas sociales, aumentaría en un 6.9% el porcentaje de pobreza. Pero si el gobierno invierte tan solo 2% adicional de su PIB, evitaría la debacle social. En el área de nivel de transferencia de recursos, Nicaragua está en el tercer lugar con el 3,72% de su PIB para evitar que el 41,5% de su pobreza nacional se eleve al 46,8%.
Panamá, Chile, Brasil, Colombia y otros 6 países son los que menor proporción porcentual de su PIB deben dedicar a programas sociales para enfrentar la crisis alimentaria. Panamá deberá invertir sólo un 0,19%, al igual que Chile, pero si no lo hacen sus niveles de pobreza nacional aumentarían en 4,9 puntos porcentuales, de 12,3% al 17,2%, dijo el BID. Los pobres invierten casi todos sus ingresos en la compra de alimentos, y la inflación y la crisis alimentaria podrían obligarlos a disminuír la ingesta diaria. El BID informó que los precios de los alimentos han subido en un 68% en años recientes.