Aguirre prefiere a Simancas
miércoles 17 de septiembre de 2008, 19:35h
Actualizado: 22 de septiembre de 2008, 13:28h
La segunda jornada del Debate sobre el Estado de la región, en la que los portavoces de la oposición socialista y de IU hablaron del discurso del día anterior de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y de sus propuestas de futuro, sirvió para constatar lo que ya se sabía: que los socialistas consideran a la mandataria madrileña un freno al progreso que destila todo lo que propone José Luis Rodríguez Zapatero, al que alaban como santo de mesilla, y que el PP responsabiliza al presidente del Gobierno de España de todo lo que sale mal o no sale en este territorio, gobernado por el centro derecha desde que, a mediados de los años 90, Joaquín Leguina, tras ser derrotado en las urnas por Alberto Ruiz-Gallardón, dejara el cargo en el que estuvo más de una década.
La portavoz del PSM, Maru Menéndez, intercambió críticas con Aguirre sobre el funcionamiento de los servicios públicos y sobre las mejores acciones políticas para combatir los efectos de la crisis entre los madrileños. También expresó su predisposición para ayudar al Gobierno regional a acordar con sindicatos, empresarios y demás agentes sociales medidas consensuadas para relanzar la economía y el empleo.
Aguirre dio sus propios datos para demostrar que no vamos tan mal como otros, aseguró que Madrid resiste mejor. Por supuesto, aclaró que no incumple ninguna ley cuando da cuartelillo a los objetores de conciencia que no desean que sus hijos cursen Educación para la Ciudadanía y que ella no privatiza, porque mantiene la titularidad de los centros públicos que están gestionados por la iniciativa privada. Explicó que lo de dar entrada a socios privados en la gestión del agua es algo que ya se hace en Francia y Cataluña y dijo, después de oír a Manu Menéndez, que "nada ha cambiado" en el PSM tras su pasado congreso regional. A su juicio, el PSM sigue en el “catastrofismo” y la “foto en negro". Reconoció que, puestos a elegir, prefiere al anterior secretario general de los socialistas madrileños, Rafael Simancas. Les regañó por hacer un congreso para “cambiar” y quedarse “exactamente igual" y dijo que "para eso, era mejor Simancas".
Da la sensación que el nuevo socialismo de Tomás Gómez no le pone. Le pasa lo mismo con IU, cuya portavoz, Inés Sabanés, le dijo de todo y que representa un liberalismo similar al que ha provocado la crisis económica internacional. Aguirre, que acusó a IU de desconocer cómo funciona la “economía occidental”, tuvo una respuesta serena de Sabanés, quien le pidió que no considere que es “boba” o “cortita” por no compartir sus planteamientos. Mientras todo esto pasaba en el hemiciclo, el aludido Simancas aprovechó la intervención de Menéndez para salir a los pasillos a respirar otros aires.