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Los otros melones de Villaconejos

jueves 18 de septiembre de 2008, 17:48h
Hasta 14 variedades de melón de Villaconejos y otras 29 del resto de España han pasado el examen de más de cien catadores para comprobar su calidad. ¿El resultado? El municipio madrileño es una gran reserva genética muy dulce, jugosa y sana.
Los melones de Villaconejos han llevado el nombre de esta localidad de apenas 3.000 habitantes a todos los rincones de España. Los agricultores del lugar producen hasta 48.000 toneladas, en su mayoría de la variedad piel de sapo, para comercializarlas, pero también mantienen en sus plantaciones particulares un gran surtido de melones de todos los tamaños y características.

En ellos puede estar el futuro de la economía de Villaconejos y la solución para las demandas cambiantes de los consumidores. Por este motivo, un estudio llevado a cabo por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural Agroalimentario (IMIDRA) ha analizado la calidad de las variedades de melón existentes en el municipio.

Los estudios organolépticos y genéticos realizados durante los últimos tres años certifican que los melones de Villaconejos "tienen un origen genético diferente al resto de variedades, una alta calidad nutricional y las características que el consumidor español desea", resume la directora general del IMIDRA, María Jesús Villamediana. Es más, cuatro de las cinco variedades que han quedado en las primeras posiciones del estudio son tradicionales del municipio madrileño.

Los resultados revelan que el melón de Villaconejos además de refrescante es más rico en precursores de vitaminas A y C que otras muchas variedades estudiadas. También es dulce y jugoso, como gusta en España. Para llegar a esta conclusión se han realizado las primeras catas de esta fruta celebradas hasta ahora. Hasta 107 personas han sido formadas y han participado en ellas.

Especialmente sabrosos, y los que mejor puntuación han sacado, son el azul piel de sapo pequeño y el mochuelo, que podrían diversificar la oferta, ahora dominada por el piel de sapo, que también ha obtenido un buen resultado general. No obstante, como señala la investigadora Almudena Lázaro, algunos de estos cultivares necesitarían mejoras a través de selección natural para entrar en el mercado porque no son tan productivos.

El mochuelo, por ejemplo, es el que mejores resultados ha obtenido en las catas, pero se conserva en buen estado muy poco tiempo y además tiene un tamaño demasiado grande para las necesidades de la sociedad actual, que busca frutos que puedan consumirse por familias de pocos miembros. El azul pequeño, por su parte, sí ofrece esa característica y podría ser un buen producto, según Lázaro.

Con el estudio realizado por el IMIDRA, organismo dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, los melones de Villaconejos podrían tener más fácil conseguir la denominación de origen y además abre nuevas vías al sector económico por excelencia de la zona. "El objetivo final es potenciar la agricultura en la Comunidad de Madrid", afirma Villamediana.

Así, mucho tiempo después de que las primeras semillas de melón procedentes de África llegasen a Villaconejos gracias a un soldado y de que su economía se especializara en el cultivo de este fruto, el municipio tiene las bases para profundizar en su tradición.
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