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Licencia para prohibir

viernes 29 de octubre de 2021, 11:35h

¿Recuerdan a nuestro Ministro de Consumo? Sí, Garzón, el de “tenemos un país que se ha especializado en sectores de bajo valor añadido, estacionales y precarios, como la hostelería y el turismo”, el que consideraba una “anomalía democrática grave” el encarcelamiento del delincuente que en sus ratos libres hacía que rapeaba. Al que le preocupaban nuestros nervios por las bebidas energéticas… Sí, Alberto Garzón, el mismo que preocupado por nuestra salud y la del planeta inició su particular cruzada contra la carne roja.

Pues ahí sigue, pensando cómo justificar su sueldo y su Ministerio. No crean que se le ha ocurrido cómo bajar la factura de la luz, ni del gas, ni del butano, ni la cesta de la compra… Ni la pobreza energética, ni la pobreza severa en España que tiene a tantas familias sin poder consumir ni tan siquiera lo básico… No, eso ya se lo dejamos a otros. A él lo que le gusta es prohibir, decidir por nosotros, anular la potestad de los padres o de las familias sobre los niños. La última y brillante idea es prohibir la publicidad de dulces, galletas, helados y bebidas energéticas para los menores. Por supuesto, lo hará por Real Decreto que es el arma legislativa favorita en estos tiempos.

Ahora que la publicidad tan necesaria para los medios, aunque sea de dulces, empezaba a “levantar la costilla”, llega el Ministro y le dice que ya que no saben “autoregularse” tiene que llegar él a erradicarla. Se ve que los niños, como decía Celaá, no son de los padres pero sí son del Estado y claro, no le queda más remedio que velar por su salud y su bienestar… ¡En fin!

Puede que yo no sea capaz a de verlo, pero me resulta como poco asombroso, que les parezca que una niña de 16 años pueda tener claro abortar pero no esté preparada para ver un anuncio de donuts… ¡Qué sería de nosotros si no estuviera papá Estado! ¡Qué afán de tutelarnos y de meterse en nuestras casas! ¡Cómo les gusta regañarnos! ¡Qué gusto le han cogido a prohibir!

Hay un problema de obesidad infantil, eso es incuestionable, pero pregúntense por qué. Igual no es cosa de los malvados anunciantes, igual no todo es culpa de la bollería industrial ni de las bebidas energéticas. Igual en muchas casas no se puede comer otra cosa que no sean patatas e hidratos de carbono ni se pueden hacer zumos naturales… Igual merece la pena que le den un pensamiento a gobernar sin decidir por nosotros, sin criminalizar a nadie y sin cargarse las libertades individuales.
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