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Trump, Europa y el Derecho Internacional

sábado 10 de enero de 2026, 10:21h

El letargo en el que está sumida la Europa de los valores y las reglamentaciones infinitas de los últimos lustros contrasta frontalmente con la actividad febril de la administración Trump, capaz de dar la vuelta a las reglas de juego del panorama internacional en sólo un año. Y, por si las ideas no bastasen, el éxito de la operación de busca y captura de Nicolás Maduro en Venezuela está dando alas al inequívoco talante imperialista del presidente estadounidense secundado con tanta prudencia y administrados silencios como decisión por Marco Rubio, su secretario de Estado.

¿Y después de Venezuela, qué?, ¿Colombia, México, Cuba…., o Groenlandia? Todo apunta a que, aunque parezca increíble, sea precisamente esta gran isla situada al norte de Europa que forma parte del reino de Dinamarca, país que está integrado en la Unión Europea, salvo el territorio de la gran isla que, por el contrario, es una zona geográfica incluída a todos los efectos en la OTAN.

El común de los europeos se pregunta hoy de dónde viene este repentino y furioso interés de Trump por una isla de dos millones de kilómetros cuadrados y con menos de 60.000 habitantes en un territorio inhóspito y helado durante todo el año que nunca será buscado por pensionistas ni europeos ni norteamericanos para pasar allí sus últimos años de vida. La respuesta a esa pregunta hay que buscarla -como siempre para Donald Trump–, en los ámbitos militar, estratégico y económico. Allí son abundantes las llamadas Tierras raras, el grafito y el litio, y esas son por sí solas razones suficientes para que Trump persista en su decisión de incorporarla como sea al ámbito de los Estados Unidos.

En los mentideros diplomáticos internacionales se plantea con toda seriedad la doble opción estadounidense de comprar la isla o ,en el peor de los escenarios, invadirla. La primera de las opciones no es para nada descabellada aunque la mayoría de los habitantes de Groenlandia estén cómodos con la actual dependencia danesa.

La solidaridad mostrada por la práctica totalidad de las naciones integrantes de la UE con Dinamarca, no parece motivo suficiente para que la administración Trump dé su brazo a torcer. De hecho, el secretario de Estado, Marco Rubio, ya ha confirmado para esta misma semana una reunión con las autoridades danesas para resolver el futuro de Groenlandia. Y ese futuro, para Rubio, pasaría por un pacto de libre asociación de la isla con el país más poderoso del mundo según el cual la administración estadounidense pasaría a gestionar la protección y defensa de la isla así como sus intereses internacionales a cambio de la obtención de intereses personales y comerciales para los isleños (ofrecerán entre 10.000 y 100.000 dólares a cada groenlandés) que, como contrapartida añadida, tendrían que admitir el establecimiento de bases militares y el control absoluto del territorio por las autoridades norteamericanas.

Si esa posibilidad pactada entre Rubio y las autoridades danesas no llegase a buen puerto, el segundo escenario que se plantearía es el de una posible invasión de la isla por el ejército estadounidense, una circunstancia que acabaría por dinamitar la OTAN porque, llegado el caso, habría un enfrentamiento directo entre dos países integrantes de la Alianza Atlántica, una circunstancia que no se ha producido en toda la historia de la organización. La actividad en las cancillerías europeas y norteamericana es incesante y, por el momento, la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha dicho que "la UE siempre ha sido un aliado fuerte de Estados Unidos", pero que las "declaraciones y comunicados" de EEUU "no ayudan a lograr la estabilidad".

Pero , en la caprichosa reformulación de facto del Derecho Internacional por parte de las autoridades estadounidenses , lo único que está claro es que nada está claro y que , en consecuencia, puede suceder cualquier cosa, desde un impensable e hipotético enfrentamiento de los (hasta ahora) fieles aliados europeos contra Estados Unidos, hasta la respuesta airada –y en este caso eso significaría un enfrentamiento directo y armado-, entre China y Rusia, las otras dos grandes potencias internacionales, contra el “amigo americano”, que ya tendría muy pocos argumentos para intentar deslegitimar que Rusia ampliase sus pretensiones anexionistas más allá de Ucrania, o de que las autoridades chinas invadan Taiwán, por ejemplo.

Hoy, pues, nada está claro en el tablero geopolítico mundial y todo se lo debemos a Donald Trump que, incluso, le está echando así un capote a Pedro Sánchez, nuestro presidente que, acosado por ese aluvión de casos de corrupción en el ámbito familiar, de partido y de gobierno, no le queda más remedio que caldear su faceta de agitador internacional y negarse a prestar “vasallaje” alguno a Trump aceptando o legitimando acciones como la del secuestro de Nicolás Maduro, como última fórmula para comenzar el derrumbe del narcoestado venezolano.

No estaría mal que, de una vez por todas, las autoridades europeas pasasen de una vez de las palabras a los hechos , como aseguraban recientemente , por un lado, Kaja Kallas, alta representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, al afirmar que "debemos hacer nuestros deberes y reforzar nuestro músculo geopolítico" y, por otro lado, Emmanuel Macron al decir que la UE debe conseguir la "independencia estratégica". La hoja de ruta ya está marcada, así es que vamos a ver si de una vez por todas y a velocidad de crucero las autoridades de la UE van más allá de la elaboración de complejísimas directivas que, al final, se vuelven contra los propios europeos.

José-Miguel Vila

Columnista y crítico teatral

Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023) LInkedIn: https://www.linkedin.com/in/josé-miguel-vila-8642271a/

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