Con cada nueva campaña electoral en Estados Unidos se baten nuevos récords sobre el dinero invertido en apoyo a los distintos candidatos. Ahora, el Tribunal Supremo suspende las limitaciones impuestas en 1990 y 2003 sobre las donaciones de fondos corporativos y sindicales.
Esta decisión, tomada por cinco votos contra cuatro, supone una derrota de la Administración
Obama y de los activistas que defendían la regulación de la financiación de campañas, para quienes el cese de estas restricciones puede derivar en demasiada influencia de las corporaciones sobre los resultados electorales.
El juez
Anthony Kennedy argumentó que estos límites violan los derechos constitucionales de libertad de expresión. La mayoría conservadora del Tribunal había propuesto con anterioridad eliminar algunas partes de esta ley, diseñada para regular el papel del dinero en la política y para prevenir la corrupción. Los cuatro miembros liberales se mostraron en contra. "El dictamen del Tribunal amenaza con minar la integridad de las instituciones electas en toda la nación", dijo el juez
John Paul Stevens.
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