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Juan Sánchez, director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha

"No debe cerrarse ninguna biblioteca, los ayuntamientos deben cambiar prioridades y tirar menos cohetes"

Juan Sánchez es el director de la Biblioteca Regional con sede en el Alcázar toledano. Apenas lleva tres meses en el cargo -los cien días de 'gracia' que se 'permite' a todo gestor público para 'acostumbrarse' al puesto- pero lo cierto es que a este funcionario de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha no le es, en absoluto, ajeno el mundillo bibliotecario. De hecho fue uno de los 'padres' del actual centro bibliotecario. El más grande de la región.

Su incorporación se ha producido coincidiendo con el 15 aniversario de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. No es el mejor momento. La crisis manda. En el aire, la red de 500 bibliotecas que existen en la región. Sánchez, sin embargo, es un optimista por naturaleza y nos da algunas claves para la pervivencia de este servicio público de Castilla-La Mancha.

Pregunta.- ¿Qué sensaciones tiene después de los tres primeros meses en al frente de la Biblioteca Regional?

Respuesta.- Estoy muy contento de poder dirigir este centro. Empecé mi trabajo en la biblioteca pública del Estado en Toledo en 1973 y luego en el servicio de bibliobuses. Tuve la posibilidad de colaborar en la creación de este proyecto hace ya más de 15 años y creo que merece la pena. En época de crisis los profesionales no tenemos que escondernos sino dar la cara y mantener la esperanza. Este es un centro por el que merece la pena trabajar.

P.- No le es ajeno el mundo bibliotecario pero nunca había dirigido una...

R.- Es verdad que no es lo mismo. Hice un proyecto en 1984 para convertir el Alcázar en Biblioteca, luego a principios de los 90 empezamos con los proyectos definitivos que se consolidaron en 1998. Cuando se inauguró, yo era jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas. Los toros se ven de forma distinta (risas), sí...

En otras ocasiones ya me habían planteado dirigir esta biblioteca pero dije que no por una razón. Quería seguir trabajando por las bibliotecas municipales que eran un reto muy importante, mientras que este ya estaba consolidado. Esta biblioteca ha tenido grandes directores y ahora es distinto. Es un gran centro por el que pasan a diario unas 2.000 personas. En Navidad llegamos a tener hasta 5.000 personas en un día... pero, también, es un centro con grandes problemas que, sin embargo, no me hace perder la paz.

P.- ¿Le ha sorprendido, ahora ya desde dentro, alguna cosa con la que no esperaba encontrar?

R.- Como le decía hemos tenido algunos problemas que ha habido que afrontar. A veces me han quitado un poco el sueño temas relacionados con la seguridad, conflictos que surgen con los ciudadanos...Y luego hay muchas expectativas con la biblioteca y aunque tenemos la puerta abierta a todos, hay problemas que no podemos resolver.

Me ha sorprendido el grado de generosidad de los ciudadanos. Decimos que somos individualistas y nos movemos solo por dinero y no es verdad. Tenemos un presupuesto de 5.000 euros para actividades y estamos llamando a personas para que nos ayuden, gente con mucho prestigio, y vienen. Merece la pena trabajar por los servicios públicos.

Lo repito muchas veces. La biblioteca tiene grandes fortalezas como las propias instalaciones, el hecho de que estemos en el Alcázar. Tenemos no solo la Biblioteca Regional sino también la Biblioteca Pública del Estado, aunque el ciudadano perciba sólo una porque funciona como un todo.

A ello se suman las colecciones, tenemos 450.000 documentos y volúmenes de los que 100.000 son de fondo antiguo. Eso quiere decir que en todos estos años la Junta ha hecho un grandísimo esfuerzo.

Eso es una gran fortaleza porque, ahora que estamos en crisis, estamos tirando de ella. Son unos fondos tan impresionantes que, aunque han bajado tanto los recursos para adquisiciones, nos permite poner en el escaparate fondos que estaban en la trastienda, a través de nuestros centros de interés que son selecciones temáticas para que el ciudadano se lleve al domicilio.

Otra gran fortaleza es el equipo humano. Unas 70 personas en la actualidad. Ahora han venido vacas flacas pero es un equipo tan profesional y tan numeroso que nos permite hacer nuestro trabajo a plena satisfacción.

Y la cuarta fortaleza son los usuarios. Cada día me da más alegría ver esta biblioteca viva. Hay gente que viene porque no tiene otro sitio donde ir. Hablo de personas en riesgo de exclusión y me da mucha alegría que sea el lugar que democratiza el acceso a la información, a la cultura, al ocio positivo...y que no haya barreras. Desde luego aquí no las hay. Todos los servicios son gratuitos.

"Toda la biblioteca se pondrá en clave de solidaridad"


P- ¿Qué proyectos tiene para la biblioteca?

R.- Estamos buscando nuevas complicidades. Por ejemplo con las ONG's. Queremos poner en marcha un programa que llamará 'Biblioteca Solidaria' para que podamos salir de nuestros muros de otra forma.

La biblioteca no está crisis y buscamos lectores no sólo 'pescados en pecera' sino a personas en riesgo de exclusión, con discapacidad, que no pueden salir de casa, que están en hospitales. Y lo vamos a hacer con voluntariado. Les formaremos para llevar libros, lectura a domicilio, queremos apoyar a personas que no saben el idioma y les es difícil moverse, llevar libros a hospitales... Toda la biblioteca se pondrá en clave de solidaridad, pero sin suplantar a nadie.

El objetivo es llegar también a los jóvenes. A veces me preguntan si no vienen jóvenes a la biblioteca y yo les digo que sí, pero vienen a estudiar, a navegar por internet...y lo que queremos es que este sea su centro de ocio habitual. Lo haremos con ayuda de la Asociación de Amigos de la Biblioteca y de los propios medios de comunicación, que nos apoyan mucho.

En abril tendremos creados los dos primeros clubes de lectura para jóvenes con el lema 'La Biblioteca de Castilla-La Mancha busca nuevos jóvenes autores'. Queremos ofrecerles lectura, rutas por Toledo, cursos de creación literaria... Queremos saber qué fuerza transformadora tiene la biblioteca y quizá encontrar algún 'Miguel Hernández'.

P- ¿Esas serían las grandes líneas que se ha marcado? Son retos que coinciden con los 15 años de esta biblioteca regional...

R.- Sí, así es, cumplimos 15 años. Pero me gustaría decirle que no vamos a tener una actitud conservadora. La Biblioteca Regional es como una gran superficie comercial, en la que cada día que se abre el reto es vender. Y ese es mi objetivo como director. La ventaja es que lo que tenemos es gratis.

P.- ¿Y la crisis le permite no ser conservador?

R.- Sí, sí, lo permite... Hemos notado la bajada presupuestaria para adquisiciones y actividades pero estamos reorganizando los equipos humanos. Cosas que antes se hacían con contratos externos a través de empresas, ahora lo hacemos nosotros. Vamos a formar al personal que tenemos para ciertas funciones y estamos siendo muy autónomos e imaginativos.

En un momento en el que se habla de que se privatizan otras cosas, toda nuestra plantilla es personal propio excepto los vigilantes. Somos unos privilegiados. Tenemos un horario amplísimo, desde las 8.30 de la mañana a 9.15 de la noche y los sábados de 9 a 2 pero merece la pena.

José Antonio Marina será el primer 'Socio de Honor' de la biblioteca


P.- ¿Cómo van a celebrar los 15 años de biblioteca?

R.- En 2014 es el IV centenario de la muerte de El Greco y en 2015, se conmemora la publicación de la segunda parte de El Quijote, pero antes este año nosotros celebramos 15 años.

Y no  vamos a concentrar todas las actividades en octubre que es cuando se cumplen esos quince años sino que lo haremos a lo largo de todo el año.

Hemos preparado quince ejes temáticos: Por ejemplo, los debates y conferencias, en las que se hable del presente y del futuro Toledo que queremos. Queremos romper barreras, que todos hagan sus propuestas sin posiciones partidistas y en la que los ciudadanos participen.

Vamos a abrir en nuestra web unos buzones para que se aporten ideas sobre Toledo, también a través de las redes sociales -pronto estaremos en Twitter y ya estamos en Facebook- y las usaremos para comunicarnos con los ciudadanos.

Pondremos en valor todo el patrimonio bibliográfico de la región a través de la web. Y queremos recopilar todo el material relacionado con Castilla-La Mancha que está disperso, fuera de la región. Es un gran reto en el que trabajaremos coordinadamente con la Universidad de Castilla-La Mancha para no duplicar esfuerzos.

Habrá premios y distinciones. Por ejemplo, nombraremos nuestro primer socio de honor. Será un toledano que está haciendo una aportación muy grande al pensamiento como es José Antonio Marina. Lo haremos el próximo 8 de mayo.

Queremos también fortalecer el proyecto Bidicam, la biblioteca digital, para que cualquier ciudadano del mundo acceda a nuestros fondos.

Habrá un personaje que represente a la biblioteca en su cumpleaños y acompañará a los usuarios en visitas guiadas, en animación a la lectura, cuentacuentos...

P- ¿Cuáles son ahora los principales problemas en el ámbito de la biblioteca y de la lectura?

R.- Le doy un dato. El 50% de los toledanos tienen carné de la biblioteca. Probablemente, después de los servicios sanitarios el más utilizado sea el de la biblioteca pero con una diferencia y es que aquí se viene voluntariamente.

Pero indudablemente las bibliotecas tienen problemas. Esta es muy grande y tiene sus fortalezas pero hay otras pequeñas que se han mantenido gracias al apoyo que la Junta de Comunidades daba a los ayuntamientos. En estos momentos, la Junta tiene un problema económico importante y no es posible. El gran reto es que se mantenga esa red de bibliotecas.

Hay que intentar que no se cierre ni una biblioteca y esa es la responsabilidad de las corporaciones locales: que alcaldes y concejales vean en la biblioteca el medio para democratizar el acceso a la cultura y a la información. No debe cerrarse ninguna biblioteca aunque no haya ayudas de la Junta. Habrá que cambiar las prioridades en los ayuntamientos y tirar menos cohetes.

"Se ha dicho a los alcaldes que aguanten las bibliotecas como puedan"


P.- ¿Eso es posible dado el estado económico de los ayuntamientos?

R.- La clave está en los ciudadanos. Si apoyan y reclaman las bibliotecas públicas ningún alcalde cerrará ninguna porque son de los servicios públicos más baratos de

 este país.

En el conjunto de las administraciones públicas se gastaba, y ahora todavía menos, una media de siete euros por habitante y año en el servicio de bibliotecas. En Castilla-La Mancha gastábamos unos 14 euros. Junto con Cataluña éramos de las Autonomías que más gastábamos.

P.- ¿No son un servicio público considerado esencial, entonces?

R.- No, la legislación no ha dejado protegidas a las bibliotecas. Sólo son obligatorias en municipios con más de 5.000 habitantes. Y luego hay ciudades, como es el caso de Guadalajara que no tiene biblioteca pública municipal, sólo tiene la provincial que depende de la Junta.

En la región hay bibliotecas en todos los pueblos de más de 1.000 habitantes, incluso en algunos con menos población. Eso es lo que hay que cuidar, que la red de más de 500 bibliotecas no se venga abajo.  Quienes tienen que blindar las bibliotecas son los ciudadanos.

P.- Lógicamente la Junta es consciente de este problema... ¿Han hablado de ello?

R.- Sé que en la Consejería son conscientes del problema. El otro día tuvimos una reunión con bibliotecarios en Cuenca y el delegado de la Junta les pedía a ellos y a los alcaldes que aguanten como puedan, incluso sin ayuda. El déficit ha supuesto una bajada muy importante en el presupuesto en el ámbito de cultura.

Se está implicando a las diputaciones provinciales para la adquisición de fondos y esa implicación, aunque sea en cantidades muy pequeñas, es muy importante. Nuestra ley de bibliotecas es muy buena. Infinitamente mejor que la nacional que no sirve para nada. Habla mucho de la coparticipación de instituciones y eso es fundamental.

P.- ¿Se ha vivido por encima de las posibilidades en el ámbito cultural?

R.- No es de los sectores donde más se haya gastado nunca. Lo que digo es que cuando se hacen grandes eventos, se gastan cifras enormes y se dedica mucho menos a servicios públicos estables como son las bibliotecas. Si me preguntaran a qué habría que dar prioridad, siempre la daría a los servicios públicos estables. No tiene sentido que en un Centenario se gasten 25 millones de euros y en una red de bibliotecas un millón.

Los grandes eventos están bien pero habrá que cambiar el chip y no sólo buscar el mecenazgo de las empresas para grandes conmemoraciones culturales sino también para colaborar en las actividades culturales cotidianas. Eso sí, los servicios públicos como las bibliotecas no pueden depender de las subvenciones.

Las bibliotecas son muy rentables. Con 5.000 euros este año tenemos actividades todos los días. Y cuanto más tiempo estén abiertas mejor, sobre todo para que los jóvenes tengan alternativas al botellón. Eso se hace con servicios públicos.

 

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