Un derecho fundamental rodeado por una variedad de “urgencias políticas”
viernes 01 de agosto de 2008, 06:24h
Actualizado: 03 de noviembre de 2008, 05:07h
Creo que nadie pone en duda que todos los ciudadanos gallegos tenemos derecho a la participación política a través de las herramientas que la Constitución nos otorga. Lo cual indica, que debemos de utilizarlas sin ningún tipo de diferencia , ya que ciudadanos somos todos , mucho mas allá del lugar de la tierra que nos haya tocado habitar. Pero cuando hablamos de los derechos que les asisten a los ciudadanos gallegos que vivimos en el exterior, tenemos que tener en cuenta que no se trata de una pequeña franja de ciudadanía que vive dispersa sobre el mundo sin ningún tipo de relación con la Galicia Territorial , sino que se trata de mas de 324.000 gallegos que conforman un marco de ciudadanos vinculados fuertemente con su tierra por diversos motivos que pueden ir desde lo político, comercial, cultural o simplemente, porque somos gallegos y tenemos esa información genética que nos mantiene unidos a nuestra tierra por generaciones y generaciones.
Nosotros, conocemos muy bien esta realidad, porque la hemos construido durante decenas de años. Y la hemos construido en situaciones muy difíciles, cuando nos tocó “ deixar a nosa terra para procurar vida fora “ y aún así , fuimos “ bos e xenerosos “ porque armamos una mesa muy grande donde educamos a nuestros hijos, sin olvidarnos de los que dejamos a 12.000 km de distancia.
Nos vienen diciendo desde que se recuperó la democracia en España, que Galicia tiene una “deuda histórica” con la emigración. Vean Señores, no nos deben nada. Lo que se hizo nos es mas que lo se tenía que hacer . Lo único que pedimos es respeto, porque desde hace unos años se nos ofende constantemente, no solamente desde alguna parte del arco político, sino que además, algunos medios de comunicación amplifican una realidad que no es tal y que nos transforma literalmente en una mezcla de subnormales y mafiosos.
Y con toda impunidad se pone en duda cualquier proceso electoral que se produzca en el exterior, fundamentalmente en Argentina, de la cual se desconoce absolutamente todo, como por ejemplo :
Superficie Territorial : 3.761.274 km² . Dividida en 23 provincias.
Solamente la provincia de Buenos Aires ( donde se encuentra la mayor cantidad de ciudadanos gallegos ) , tiene una superficie de 307.571 km² contra los 29.574 km² que tiene Galicia y casi la misma extensión territorial que tiene todo el Estado Español.
Y dentro de toda esta inmensidad territorial, tenemos mas de 120.000 ciudadanos gallegos con derecho a voto.
Ahora bien, los que integramos este inmenso y disperso colectivo, y que hemos asumido responsabilidades políticas, nos encontramos con normativas electorales que están diseñadas para universos completamente distintos y procesos electorales que normalmente coinciden con la temporada de verano en el hemisferio sur, siendo esta mención , un dato de significativa importancia, ya que nadie se podría imaginar en España, transitar un proceso electoral en el mes de julio o agosto.
Todos estos datos de la realidad, deben ser analizados para que los partidos políticos que actuamos en el exterior tengamos las mismas herramientas y presupuestos relacionados con el universo muy particular que nos toca actuar, y así poder llegar a todos los ciudadanos (fundamentalmente en los períodos electorales ) , con los tiempos necesarios y con todas las acciones puntuales que democraticen la información a toda la ciudadanía, sin que las distancias alejen al ciudadano de las posibilidades de participación democrática que garantiza la constitución.
Nadie pone en duda que el voto en urna es la herramienta mas importante que poseemos para ejercer nuestros derechos en forma clara y transparente. Pero esta metodología, por sí misma, no garantiza nada si no se la acompaña con una cantidad de acciones y medidas que nos aseguren que el ciudadano llega a la urna, con todas las garantías necesarias para ejercer sus derechos. Es decir, si algunos consideran que el solo hecho de poner urnas va a garantizar la limpieza de un proceso electoral, están equivocados o , lo que es peor, están presionando para que el acto electoral tenga un bajo porcentaje de participación , vulnerando el espíritu de la constitución. Si a la ciudadanía no se le garantiza el acceso a la información, ni se la estimula para que ejerza sus derechos, estaremos configurando un sistema perverso que solo “declama” la democracia participativa pero que no garantiza en lo mas mínimo, las herramientas y acciones pertinentes para que el ciudadano pueda ejercer la misma. A no ser que algunos intenten el camino de la declamación (sin ningún tipo de contenido) para que el magro resultado del proceso electoral, sea funcional a su marginal presencia política en el exterior.
Otros, que han tenido la oportunidad de plantear un progresivo cambio del sistema de votación cuando les ha tocado gobernar, utilizan esta coyuntura para sembrar dudas sobre los procesos electorales en el exterior, con el único fin de esconder el fuerte retroceso que han tenido en las últimas elecciones fruto de su incapacidad manifiesta en proponer políticas atractivas para los ciudadanos y su actual proceso de enfrentamientos internos dentro su propio partido.
En consecuencia, las “ urgencias políticas “ están usando el voto en urna como una herramienta de confrontación. A pesar del pleno acuerdo de las 3 fuerzas mayoritarias, el “pulsómetro” manda y poco les interesa a algunos, que esta reforma les sirva a los ciudadanos que residimos en el exterior. Lo mas importante es que se haga ya mismo y que fruto de esas urgencias, a los ciudadanos se los desaliente al voto.
Hace ya varios años, los socialistas hemos recuperado el terreno político en el exterior, convirtiéndonos en las últimas elecciones en una fuerza ampliamente mayoritaria. Y hemos trabajado duramente, puerta por puerta, día por día. Los que vivimos en Argentina, hemos recuperado la alegría de militar en un movimiento político que no nos miente …que no nos defrauda, que promete y cumple. Esto tiene un enorme significado para los que vivimos en esta parte del mundo, ya que nos ha rescatado del pesimismo para volver a creer en la política como herramienta transformadora. Quizás sea esto mismo lo que no se comprenda a tantos miles de km de distancia donde se vive en sociedades mas consolidadas y con plenas garantías. Esto hace, evidentemente, que no se entienda el entusiasmo y la movilidad que tiene nuestro colectivo. Que no se comprenda la “ generosidad “ de aquellas personas que todo lo ponen y que nada piden a cambio. Ignorar nuestra realidad, significa construir constantemente argumentos falaces para justificar la propia incapacidad de algunos sectores políticos en entender a nuestra gente.
Construyamos el camino al “voto en urna “, pero desde los cimientos. No empecemos por el techo.