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ACNUR alerta que a la crisis humanitaria de Afganistán se suma la sanitaria

viernes 24 de septiembre de 2021, 10:49h

A la voz de alarma de ACNUR se unen la OMS y los mejores epidemiólogos de Estados Unidos: “las emergencias humanitarias se agravan con las sanitarias, sobre todo por las variantes del Covid y la gripe”. Los ochenta millones de refugiados en el mundo no tienen acceso ni a vacunas ni a medicamentos. La situación es muy grave tanto con los desplazados en el interior de Afganistán, como en los países receptores de sus casi veinte millones de exiliados en el extranjero, Pakistán e Irán principalmente. Los afganos representan cerca del veinticinco por ciento de la población refugiada y desplazada a nivel mundial.

Por Carlos Matías.

Afganistán, el epicentro

Uno de cada cuatro refugiados y desplazados que hay en el mundo es afgano. En las últimas semanas, todos los focos internacionales se han centrado en Afganistán. La llegada de los talibanes al poder, el pasado mes de agosto, ha incrementado de manera muy notoria el número de refugiados y desplazados internos.

En el último medio siglo, Afganistán ha sufrido el éxodo interno y externo de unos veinte millones de personas, lo que representa el veinticinco por ciento de la población refugiada, desplazada o exiliada mundial que hay en la actualidad. Casi la mitad de estos veinte millones de refugiados y desplazados se están produciendo ahora, como consecuencia de la reciente crisis humanitaria por la toma talibana de Kabul. Y la cifra sigue creciendo.

ACNUR, en primera línea

La crisis humanitaria afgana ha provocado la evacuación urgente, en este país, de casi todas las fuerzas militares y de las delegaciones diplomáticas de la mayoría de las naciones allí presentes hasta el agosto pasado, salvo las de unos pocos gobiernos, como los de Rusia, China o Venezuela, que permanecen en Afganistán hasta el momento.

Con ellas, se han marchado también la inmensa muchas organizaciones no gubernamentales y agencias humanitarias internacionales, aunque no todas.

ACNUR se ha quedado auxiliando y atendiendo a la población local, dentro y fuera del país, para intentar paliar en la medida de lo posible esta emergencia desencadenada. Está en primera línea en Afganistán. Incluso el Alto Comisionado, el italiano Filippo Grandi, ha realizado a mediados de septiembre —un mes después de la llegada talibán al poder— una visita oficial de tres días al país asiático.

ACNUR ha sido la primera organización humanitaria internacional en anunciar que se quedaría en la zona, a pesar del evidente riesgo que corren sus miembros. Su ejemplo ha sido seguido por otras organizaciones, que corren el mismo peligro.

Situación desesperada

Filippo Grandi ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que envíen más ayudas y apoyos de todo tipo, tanto a la población local como a los miles de refugiados afganos que han tenido que huir al extranjero. Unas ayudas y unos apoyos que son “urgentes” y que deben de realizarse “de manera ininterrumpida”.

“La situación humanitaria en Afganistán sigue causando desesperación”, ha dicho Grandi, incluso desde antes de los acontecimientos más recientes.

En total, más de dieciocho millones de personas afganas requieren asistencia humanitaria con urgencia, y más de 3,5 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto, aunque permanecen al interior del país. Esta cifra incluye cerca de seiscientas treinta mil personas que han sido desarraigadas en lo que va de 2021. La suma total de todos ellos supera con creces los veinte millones de refugiados, desplazados y exiliados.

“Si colapsan la economía y los servicios públicos, seremos testigos de aún más sufrimiento, inestabilidad y desplazamiento dentro y fuera del país”, ha advertido Filippo Grandi, para quien la crisis humanitaria puede alcanzar mayores proporciones y tener consecuencias mundiales.

ACNUR, en otros países y regiones

Siendo trágica la situación de Afganistán, no es la única, lamentablemente. Los ochenta millones de refugiados y desplazados proceden de más de una veintena de países y regiones repartidas por todo el planeta y representan al uno por ciento de la población mundial.

El “Top 14” de estas emergencias, según ACNUR, radican, además de en Afganistán, en Centroamérica (especialmente, en Nicaragua); en Venezuela; en Siria; en la región de Tigray, en Etiopía; en Nigeria; en la República Democrática del Congo; en Sudán del Sur; en Yemen; en el Sahel (Sahara, Sudán Central); en Myanmar (emergencia de los rohingyas); en Burundi y en la República Centroafricana.

Otros “puntos calientes” se están dando con la crisis de Haití; Sur de Mauritania; Norte de Senegal; Centro de Malí; Norte de Burkina Faso; Sur de Níger; Centro de Chad; Eritrea y Etiopía.

Sin embargo, ACNUR no está recibiendo la financiación que necesita para tanta emergencia. Sólo se ha recibido, hasta la fecha, un tercio del dinero que necesita

España, tercer país del mundo en apoyo al refugiado

Una reciente encuesta de Ipsos (junio de 2021) sobre la percepción de los refugiados en varios países sitúa a España en el tercer país, a nivel mundial, en el que más ciudadanos creen en el derecho a buscar refugio en otros países, situándose en el 79% de la población, por detrás de Suecia (81%) y de los Países Bajos (80%).

España es el país en el que menos ciudadanos piensan que se deberían cerrar fronteras a estas personas en situación de emergencia (un 35%). Sin embargo, nuestro país no es de los que más refugiados acoge. El ránking lo encabeza Turquía (casi cuatro millones en 2020), seguido a distancia por Colombia (un millón y medio largo), Pakistán, Uganda y Alemania. Este último país es el único de Europa entre los diez primeros.

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