El primer discurso del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ha hecho que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, asegure que está "herido" y que, "probablemente", también se encuentre "desfigurado", tratando de equiparar su supuesta situación con el desgobierno y el miedo que estaría sintiendo el régimen de los ayatolás ante la fuerte ofensiva militar lanzada por las fuerzas israelíes y estadounidense.
"Irán tiene muchas cámaras y grabadoras de voz, así que ¿por qué una declaración escrita?", ha cuestionado el jefe del Pentágono, en una rueda de prensa en la que ha hecho una actualización en el balance de la Operación Furia Épica contra el régimen de los ayatolás. "Creo que todos sabemos por qué. Su padre está muerto y él está asustado, herido", ha afirmado Hegseth, que ha puesto en duda también la "legitimidad" del hijo de Alí Jameneí para llevar las riendas del país.
Según el secretario de Defensa, los líderes en Teherán se encuentran "desesperados" y están escondido bajo tierra, "como hacen las ratas", ante una escalada militar que, por el momento, no cesa. Estados Unidos ya habría golpeado más de 6.000 objetivos, una cifra que superaría los 15.000 si se meten también los datos relativos a las acciones israelíes. Además ha afirmado que este viernes Irán va a sufrir "el mayor volumen de ataques" hasta la fecha.
Va a ser el día "más ajetreado", como ha señalado el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, que ha comparecido junto a Hegseth en un día bastante complicado por la muerte de al menos 4 militares norteamericanos en Irak por el accidente de un avión cisterna, en circunstancias todavía sin aclarar. Los dos han expresado sus condolencias a las familias y han alabado la labor de estos 4 "héroes" y del resto de uniformados.
El bloqueo de Ormuz, ejemplo de "desesperación"
El secretario de Defensa ha advertido que, en la actual situación, es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien toma las decisiones y "marca el ritmo y la duración de este conflicto". Irán, de acuerdo con Hegseth, tiene las de perder y, de hecho, está tratando de bloquear el paso de cargueros por el estrecho de Ormuz como gesto de pura "desesperación" frente a una ofensiva que, según su opinión, sería "imbatible" desde el punto de vista militar.
Estados Unidos estudia cómo dar respuesta a ese bloqueo, con la vista puesta en especial en garantizar el flujo de energía y contener la subida de precios de productos clave como el petróleo. De esta manera, este interés por limitar el aumento de precios ha inclinado a la Administración Trump a aliviar este viernes las sanciones al crudo ruso en tránsito, en una polémica decisión que ha sentado bastante mal a sus socios europeos.
Una opción sería escoltar buques, tal como han admitido tanto Trump como Hegseth. Cuestionado al respecto en rueda de prensa, el jefe del Pentágono ha manifestado que el propósito final es adoptar la medida "que tenga el mayor sentido" y mandar "las señales correctas al mundo". Aun así, ha señalado que precisamente para contener el margen de maniobra marítima de Irán gran parte de su flota militar se encuentra ahora "en el fondo del Golfo".
"Irán no tiene sistemas de defensa antiaérea, no tiene Fuerza Aérea, no tiene Armada", ha destacado, para acto seguido subrayar que "lo más importante" ahora es que el régimen tampoco cuenta con capacidad para volver a fabricar el armamento destruido porque toda la industria va a quedar "pronto" aniquilada.
De esta manera, ha defendido que se trata de una ofensiva que busca "diezmar" las capacidades del régimen iraní y que en ningún caso, "nunca", los civiles van a ser un objetivo, pese a que las autoridades de Irán han atribuido a un misil norteamericano la destrucción de una escuela de niñas en Minab en la que habrían fallecido más de un centenar de personas. El Mando Central de Estados Unidos ha abierto una investigación al respecto que va a durar, en palabras de Hegseth, "el tiempo que sea necesario".