Irán aseveró esta semana que ellos decidirán cuándo acaba la guerra y no Donald Trump, remarcando que sus misiles son ahora "más potentes". Pero el presidente estadounidense ha vuelto a insistir que él lleva la batuta y ha vaticinado que el conflicto acabará "pronto".
"Cuando quiera que termine, terminará", ha aseverado Trump al portal 'Aixos' en una entrevista telefónica.
Vaticina el final del conflicto
Según el citado medio, el mandatario estadounidense ha asegurado que la guerra en Irán acabará "pronto" porque "prácticamente no queda nada a lo que apuntar".
Además, ha considerado que el conflicto "va viento en popa" con unas previsiones mejores de lo que estimaban.
"La guerra va viento en popa. Vamos muy adelantados en el tiempo previsto. Hemos causado más daño del que creíamos posible, incluso en el plazo original de 6 semanas", ha asegurado Trump.
Ha remarcado también que la "hostilidad" de Irán iba más allá que contra Israel o Estados Unidos y que estaba extendida hacia varios países del Golfo.
"Iban tras el resto de Oriente Medio. Están pagando por 47 años de muerte y destrucción que causaron. Esto es una venganza. No se librarán tan fácilmente", ha justificado.
Más de 1.700 muertos en 12 días de guerra
Por otro lado, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han informado de que han atacado más de 5.000 objetivos iraníes, incluyendo 60 barcos. Ahora están centrados en intentar acabar con los ataques iraníes en el Estrecho de Ormuz.
El poder de combate de EE.UU. se está fortaleciendo. El poder de combate de Irán está decayendo. Permanecemos centrados en objetivos militares muy claros y en eliminar la capacidad de Irán de proyectar su poder contra los estadounidenses y contra sus vecinos", ha declarado el almirante Brad Cooper.
Pero Irán también ha reforzado sus ataques tanto sobre objetivos estadounidenses como sobre zonas de Israel y otros países del Golfo.
La guerra lleva ya 12 días y los ataques no dejan de extenderse, involucrando cada vez a más países de la región. Desde el inicio de esta última escalada, han muerto ya más de 1.700 personas.
La comunidad internacional insta a la desescalada, aunque sin éxito alguno. Las consecuencias del conflicto ya se notan en el bolsillo, pues el precio de los combustibles y la luz ya se ha incrementado notablemente.