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Un plan atrayente

Un plan atrayente

lunes 13 de octubre de 2008, 12:02h
Actualizado: 15 de octubre de 2008, 19:04h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.

Ya sabéis, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y empobrecidos niños y niñas que me leéis, que nunca llueve a gusto de todos ni mucho menos los mercados financieros internacionales se comportan como los de abajo deseáis… Eso sí, hace unos momentos, en el club, hemos celebrado la buena noticia de que ayer, día 12 de octubre, no bajaron los índices Nikei, Dow Jones e Ibex-35. ¿Cómo iban a bajar, claro, si era domingo? Y hoy tampoco baja el Nikei, porque es fiesta en Japón. Por tanto, abrimos la jornada con una buena noticia. Que ya es mucho.

Bueno, la zona euro se puso ayer las pilas… (tipos como el Jáuregui y el malvado del Vilariño, muy puestos en las cosas de la Unión Europea –que son así de ingenuos, pobrecillos--, dirán que se ha reaccionado con retraso), pero lo cierto es que los multicolores gobiernos nacionales de la multicolor UE, todos juntos y en unión, acuden a salvar el sistema financiero, dispuestos a soltar un chorro de dólares a todo banco que se encuentre en dificultades y a un interés cerrado del 3,75%. Una bicoca, claro… Especialmente si, de fronteras españolas para adentro, pensamos al precio que bancos y cajas de ahorro, Euribor por medio, ponen los intereses de las hipotecas. ¡El cogollo del meollo del negocio está a salvo!

O sea, que el buenazo de ZetaPé hizo santamente en reunirse ayer con el resto de capitostes de la zona euro… Y hace santamente hoy, en La Moncloa, con este Consejo de Ministros extraordinario, en el que se adoptarán las resoluciones que dejarán a salvo la cuota parte española del globalizado sistema financiero internacional.

Este sí que es un plan atrayente y no del que se quejaba el sábado, oficialmente a micrófono cerrado, Marianito Rajoy, al que yo siempre he tenido por un señor educado de provincias, de los que, para expresan sorpresa, exclaman “¡cáspita!” en lugar de “¡cooñooo!”. Con su surmenage a cuestas, tampoco era de extrañar que Rajoy, en A/La Coruña, al mediodía del pasado sábado, tuviera como la guardia bajada y opinase que pasarse, en la mañana madrileña del 12 de Octubre, tres horas y media viendo a 4.568 efectivos de los tres ejércitos desfilando bajo la lluvia, era un coñazo. Visto así, con esta óptica estrecha de comodidad personal, hasta yo reconozco que la cosa tiraba a vaginazo. Pero, Marianito, hijo, ya bien tú sabes que no hay sacrificio ni incomodidad que nos dificulte el estar en primera posición de saludo cuando se celebran las glorias inmarcesibles de España. Se dice eso, y ¡zás!, aparece José Blanco, el lucense vicesecretario general del PSOE, y se pasa tres días mandándote al paritorio… El hombre, querido Marianito, es esclavo de sus palabras y dueño y señor de sus silencios.

Aunque, me temo, que Mariano Rajoy no ha apurado hasta las heces el cáliz de los coñazos. Aún le queda uno pendiente. Y muy voluminoso. Que es el de ir a hablar con Rodríguez Zapatero de la crisis económica y del plan del Gobierno para atajarla. A Rajoy esto, parece que le aburre más que un desfile militar… ¡Allá él!

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