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Inter -Valencia (2-2)

Petardo del Barça frente al Liverpool en Champions (1-2)

Petardo del Barça frente al Liverpool en Champions (1-2)

martes 20 de febrero de 2007, 17:31h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
El FC Barcelona sufrió una severa derrota ante el Liverpool FC siendo víctima principalmente de su impotencia y de sus propios errores, que le costaron dos goles que complican seriamente la continuidad del vigente campeón en la Liga de Campeones. Por su lado, el Valencia empató en Italia ante el Inter de Milán (2-2), resultado que le permite soñar, y que le coloca en una situación privilegiada para lograr el pase a cuartos en Mestalla el próximo 6 de marzo.

 

El equipo barcelonista golpeó primero y el partido se le puso de cara tras el gol de cabeza de Deco a los 14 minutos, pero justo antes del descanso se restableció la igualdad debido a un error de Valdés que rozó el ridículo, al meterse en la portería tumbado en el suelo con el balón en las manos tras un cabezazo de Bellamy, y, cuando restaba un cuarto de hora para el final, otro despiste de la defensa, esta vez tras un despeje fallido de Márquez, permitió a Riise darle la victoria al Liverpool.

   En su cuarta visita al Camp Nou, los 'reds' volvieron a triunfar. Hasta ahora nunca habían encajado un gol, tras un triunfo mínimo en 1976 y dos empates a cero a principios de esta década, pero poco les importa esta vez haber sufrido un tanto, ya que la victoria acerca al Liverpool de los españoles Rafa Benítez, Reina, Xabi Alonso y Arbeloa a los cuartos de final. El Barcelona se vio incapaz, sobre todo en la segunda parte, y deberá romper su mala racha a domicilio en un escenario como Anfield.

   Los azulgrana, necesitados tantas veces de estímulos para arrancar, no se animaron hasta pasados los primeros diez minutos a raíz de una caída de Ronaldinho en el área que encendió al público. Hasta entonces el control había sido de los ingleses, pero esa jugada metió al Barça en el partido. Un minuto después encontró el gol en un cabezazo de Deco tras una gran escapada de Zambrotta, que le sirvió un magnífico pase al segundo palo.

   El Barcelona obligaba entonces a Liverpool a estirarse y los ingleses se encontraban con un gol en contra cuando hasta entonces su planteamiento estaba funcionando. De hecho, los primeros acercamientos con cierto peligro fueron de los 'reds', aunque unas veces las intervenciones de Puyol, atento a todos los balones, y otra la falta de puntería de Riise, que dio el primer aviso a los cuatro minutos, dejaron esas acciones ofensivas en tímidos intentos ante Valdés.

   Tras el gol, el cuadro de Benítez se vio superado por momentos por el arranque ofensivo de un Barcelona que empezaba a gustarse, pero que no se concretó en nada. El tridente Ronaldinho-Saviola-Messi, que sólo había coincidido una vez como titular -el pasado 4 de noviembre en Riazor (1-1)- y suponía la esperada vuelta al once de Messi, no podía con el orden de la defensa rival y careció de la movilidad y mordiente suficientes en ataque para sorprender a la línea liderada por Carragher.

Del dominio a los errores y la impotencia

   El Barcelona ejerció durante casi toda la primera parte un dominio un tanto conservador, aguardando con paciencia una oportunidad para liquidar al Liverpool, pero la fortuna, en forma de error de Valdés, se puso del bando de los ingleses en un momento clave. El Liverpool ya había tenido en el minuto 38 una buena ocasión en una jugada a balón parado que acabó con un cabezazo de Bellamy, libre de marcaje en el segundo palo, que se fue desviado al lateral de la red.

   Y cuando el partido se marchaba al descanso, llegó la jugada tonta de la noche que revivió al Liverpool. Ante otro cabezazo de Bellamy, en este caso dirigido a portería, Valdés reculó demasiado hasta meterse en la portería tumbado en el suelo con el balón en las manos y al darse cuenta incluso lo soltó a los pies de Kuyt, pero la pelota ya había superado la línea de gol y de hecho el tanto fue anotado a Bellamy, la apuesta de Benítez como pareja de Kuyt en ataque en detrimento del gigante Crouch.

   Bellamy le dio vida al partido antes de la segunda parte y como anécdota quedó su celebración, en la que simuló un golpeo de golf, después de haber sido uno de los jugadores sancionados por Benítez por la trifulca con que el Liverpool despidió la semana pasada su estancia en un 'karaoke' de Portugal, en la que el delantero galés amenazó a su compañero Riise con un palo de golf en un bar.

   En el segundo tiempo, Riise completó otra fiesta para el Liverpool en el gran teatro del Camp Nou. En este periodo, el Barcelona nunca llegó a encontrarse cómodo y el tiempo se le empezó a echar encima demasiado pronto ante un rival que se veía cada vez con mayores opciones de obtener un mejor resultado. Rijkaard sólo tardó nueve minutos en dar entrada a Iniesta en lugar de Motta y a falta de media hora redobló su apuesta ofensiva al sentar a Xavi para sumar otro delantero, Giuly.

   Ronaldinho, que ofreció la imagen de la impotencia, pasó a la mediapunta en un Barça que se abrió más a las bandas con Giuly y Messi y que aumentó la intensidad, aunque casi siempre a trompicones. El ritmo alocado se fue apoderando del juego local, pendiente de una acción individual para decantar el partido que pudo llegar en una jugada que ni Saviola ni Messi acertaron a culminar, hasta que el Liverpool aprovechó un error de colegial de Márquez para sentenciar.

   Kuyt ya había perdonado el 1-2 al cabecear demasiado alto un balón y del holandés surgió la jugada del gol. Valdés salvó su remate y el balón salió hacia arriba hasta caer a Márquez, que lo cabeceó hacia atrás y se lo puso en bandeja a Bellamy, quien lo cedió a Riise y el danés fusiló a Valdés. Al final, las prisas crecieron para el Barcelona y el palo salvó el empate en un lanzamiento de Deco, lo que deja la continuidad del campeón supeditada a una remontada en el mítico Anfield.

Silva decanta la eliminatoria para el Valencia (2-2) 

   Por su lado, el Valencia empató en Italia ante el Inter de Milán (2-2), resultado que le permite soñar, y que le coloca en una situación privilegiada para lograr el pase a cuartos en Mestalla el próximo 6 de marzo en el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones.

   Dos 'latigazos' del Valencia, en las botas de Villa y de Silva, igualaron el partido en dos ocasiones, lo que permite al equipo español afrontar la vuelta con más garantías de las previstas, ya que prácticamente obliga al Inter a vencer en la vuelta en España o firmar un empate a más de dos goles.

   En esta ocasión, la 'maldición' que pesa sobre el Valencia en San Siro únicamente empapó de austeridad el juego de los españoles en la primera parte, muy fríos sobre el escenario milanés. La 'bestia negra' de los españoles en Europa en las últimas temporadas no fue una 'molestia' para las aspiraciones continentales de los Quique Sánchez Flores, que ya cuentan con la mitad del pase entre sus manos.

   Los de Mancini, que se mantienen como líderes destacados del 'Calcio' y que ostentaban una racha de 16 victorias consecutivas, no corroboraron su mejoría en Europa, y con este empate han limitado parte de sus opciones de clasificación.

   La idea expuesta por el Valencia, que se configuró en base a su contragolpe, no logró localizar las deficiencias en la defensa local, muy segura y eficaz al inicio. Pese a contar con el mismo 'once' que brillantemente se impuso al Barcelona en la última jornada de Liga (3-1), el conjunto ché se estancó y tardó en encontrar la frescura necesaria para sorprender al equipo italiano.

   Así, el prometedor comienzo del conjunto valenciano pronto cambió, y el guión del partido giró al gusto y a la satisfacción del Inter, muy cómodo en los partidos que no tienen un claro dueño de la posesión del esférico, ya que le 'concede' más opciones a sus puntas, muy autónomos en sus planteamientos.

   La dupla formada por Slatan Ibrahimovic y Hernán Crespo plantó su esencia y su fragancia en el choque, que se fue decantando del lado 'neroazurro' ante la escasa frescura del combinado nacional desde el primer cuarto de la primera parte. David Villa y Silva naufragaban entonces en ataque.

   Mientras tanto, las acometidas de Ibrahimomic crearon mucha inseguridad en la zaga ché, desbordada por el juego ofensivo del Inter, excelentemente escoltado en las alas por Luis Figo y Dejan Stankovic. Tres disparos consecutivos del punta sueco sobre la meta de Cañizares, uno de ellos a la madera, precedieron al tanto local, merecido por la debilidad del juego valenciano.

   Fue Esteban Cambiasso, que poco después se marchó lesionado, quién ejecutó al Valencia al empujar a las mallas un magnífico rechace de 'Cañete', que pudo solventar la primera volea de Ibrahimomic, pero que tuvo inalcanzable la repuesta del argentino.

El Valencia cambió en guión

Sin embargo, el Valencia se soltó en su planteamiento, lo hizo más flexible y encontró a Angulo, pieza básica en los esquemas ofensivos de los valencianos. Ese empuje, sin ser incisivo, tuvo su fruto con el empate de David Villa, que ejecutó magistralmente un golpe franco, una de sus 'nuevas' especialidades.

   Pero el Inter despertó, durante un instante, de su letargo y volvió a adelantarse merced a un gran tanto del brasileño Maicon. La respuesta local fue efímera, puesto que el acoso del Valencia fue agobiante en los últimos minutos, y terminó logrando su objetivo.

   Un cabezazo de Fabián Ayala, que salvó Julio César sobre la línea, avisó al Inter, que posteriormente, sufrió en sus carnes el empate, gracias a una espectacular volea de Silva desde fuera del área, que se coló junto a la cepa del poste local. La igualada, sobre el tiempo, permite al Valencia subir el primer peldaño en la búsqueda de una plaza en los cuartos de final.

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