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Importante encuentro realizado en Brasil

Para Redrado, el G20 es el “foro internacional mejor posicionado” para analizar la crisis

Para Redrado, el G20 es el “foro internacional mejor posicionado” para analizar la crisis

lunes 10 de noviembre de 2008, 12:35h
Actualizado: 11 de noviembre de 2008, 16:13h
El presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, aseguró que el G20 es el foro "mejor posicionado" para diseñar y supervisar las reformas a la estructura financiera internacional que restablezcan la estabilidad global, y apuntó a una "mayor participación de los países emergentes".

"El G-20 constituye el foro internacional mejor posicionado para diseñar, recomendar y supervisar la implementación de las reformas necesarias en la arquitectura financiera internacional", expresó.

"Las mismas son primordiales para restablecer la estabilidad financiera global a la luz de la crisis", aseguró Redrado, en el marco de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G-20, que se realiza en San Pablo, Brasil.

En ese sentido, señaló la "gran influencia" de las decisiones del G20 "acerca de cómo se administra y resuelve la crisis", debido a la representatividad del foro del que participan "todas las regiones del planeta; los países desarrollados y en desarrollo están representados bajo un adecuado equilibrio".

Según Redrado, "estas particularidades del G-20 ponen en evidencia las flaquezas de otros foros y organizaciones como el G-7, el G-8, el Foro de Estabilidad Financiera (FSF) o el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual ha mostrado progresos modestos en términos de representación".

En cambio, "la reciente reunión "ad-hoc" del G-20 en Washington y la próxima reunión de Jefes de Estado constituyen claros ejemplos de la amplia legitimidad del G-20", indicó.

En este contexto, el presidente del BCRA estimó que "el foco debe ser la reforma de las instituciones financieras internacionales, de forma tal que podamos lidiar con la crisis de un modo consistente con el crecimiento económico sostenido".

"Tanto el organismo que provee liquidez a nivel global como aquel que emite estándares deben ganar legitimidad, reflejando una mayor participación de los países emergentes", observó.

Redrado señaló que "a pesar de la buena performance macro, los países emergentes no pudieron evitar el contagio financiero de la crisis originada en los países avanzados" y criticó que "ante un shock de liquidez global vemos que la misma se retira abruptamente de los países emergentes y retorna al centro mismo de la crisis".

De este modo, las economías emergentes "se transforman en el eslabón débil de la integración financiera internacional ante la ausencia de un prestamista de última instancia para liquidez internacionalmente aceptada".

"En el corto plazo la resolución de la crisis debe atender esta penalidad en contra de los países emergentes", afirmó, y "como la actual capacidad del FMI y otras instituciones resulta insuficientes, es esencial ampliar las fuentes de liquidez internacional con nuevos instrumentos y con fondos adicionales".

En este contexto, "el G-20 puede servir como un foro donde un grupo amplio de países se comprometen a adoptar estándares en forma cooperativa, mejorando y haciendo más homogéneos los marcos regulatorios", concluyó.

Los países emergentes pidieron mayor participación en el FMI y el Banco Mundial

El Grupo de los 20 (G-20, conformado por países ricos y emergentes) acordó una acción coordinada para evitar que la crisis financiera mundial desemboque en una depresión económica, e instó a una reforma del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que contemple una mayor participación de las naciones subdesarrolladas en sus decisiones.

La reunión de ministros de Economía y Finanzas del G-20, realizada este fin de semana en San Pablo, pidió reaccionar con "urgencia", y aunque no dispuso medidas concretas, dio un amplio aval a las transformaciones de cara a la cumbre de gobernantes convocada para el sábado próximo en Washington.

"Esas resoluciones deberán demorar unos tres meses. Lo que se dio aquí fue un impulso político, indicadores para que las cuestiones sean profundizadas en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno", explicó el coordinador de la reunión, el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, según consignó la agencia Ansa.

"Modificar el sistema surgido en Bretton Woods no será nada fácil. Vamos a tener que cambiar la rueda del automóvil andando", dijo Mantega, en conferencia de prensa junto a su colega de Sudáfrica, Trevor Manuel, y al subsecretario del Tesoro británico, Stephen Timms.

El G-20, surgido en 1999 tras la crisis asiática, encontró un fuerte respaldo de sus miembros para erigirse como un impulsor de propuestas para contrarrestar la crisis surgida en Estados Unidos. Entre los países emergentes que integran la instancia que deliberó en San Pablo figuran Brasil, México y la Argentina, además de Rusia, India, China, Indonesia y Sudáfrica.

Los otros miembros son: los países del G-7 (EE.UU., Canadá, Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y Japón), Arabia Saudita, Australia, Corea del Sur, Turquía y el Banco Central Europeo.

El comunicado conjunto de la reunión, tras casi 15 horas de debates a puertas cerradas, insistió en que "las instituciones surgidas en Bretton Woods deben ser reformadas". Esos organismos, se indicó, deben "adecuarse a los grandes cambios de la economía mundial", mientras "los países emergentes y en desarrollo deberían tener una voz mayor".

Los países del G-20 reafirmaron que la actual crisis financiera "es el resultado del excesivo riesgo en los mercados financieros e inconsistentes políticas macroeconómicas, así como deficiencias en la regulación financiera y la supervisión en algunos países desarrollados". Este párrafo se refiere a la insuficiente regulación de los títulos "tóxicos" que comenzaron a circular en el mercado financiero internacional surgidos en el sistema de préstamos hipotecarios de Estados Unidos.

La graduación sobre las reformas de los organismos internacionales es el principal escollo dentro del G-20, dijo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick. El ministro Mantega coincidió: "Surgieron divergencias sobre todo en cómo hacer las reformas. Los países emergentes quieren medidas más rigurosas que los otros", explicó.

El comunicado enfatizó por otra parte la necesidad de que los países ricos e instituciones multilaterales adopten medidas urgentes para restablecer la liquidez en los mercados, aumentar los flujos de crédito para el comercio y frenar la fuga de capitales de inversión de los países emergentes y en desarrollo.

El ministro brasileño enfatizó que hay espacio para un aumento de los gastos públicos, ya que el principal riesgo que contempla la crisis no es el de un aumento de la inflación, sino de que haya una deflación, a raíz de la caída en el consumo y en los niveles de empleo y de crecimiento económico.

El funcionario señaló que "hubo un total acuerdo para implementar políticas anticíclicas, dependiendo del sustento fiscal de cada país" y puso como ejemplo la decisión de China de lanzar un paquete de estímulo de casi 600 mil millones de dólares hasta 2010, para impulsar la demanda interna.

El comunicado del G-20 también alentó a retomar la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, a la vez que indicó que el Forum de Estabilidad Financiera (FSF) de Basilea "debe expandirse a las economías emergentes".

Sobre este último punto, Mantega dijo que el titular del FSF, el gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, aceptó una mayor representatividad de los países emergentes en esa institución. El Forum, creado en 1999 para supervisar actividades financieras, está integrado por autoridades económicas de Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Holanda, Singapur, Suiza, Gran Bretaña y Estados Unidos.

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