La que ha sido candidata a vicepresidenta con
McCain en las elecciones norteamericanas no se entera. ¿De qué? Pues del mensaje que dieron las urnas. Porque si respetamos, como es lógico y evidente, su valía política, más o menos discutible, es cierto que ella debería compartir la decepción de la candidatura republicana en la derrota frente a
Obama.
Querer postularse ahora para ser posible candidata presidencial en 2012, encomendándose a Dios, nada menos, nos parece una situación esperpéntica. Ella es toda una gobernadora, aunque sea de un Estado tan 'especial' como es Alaska, y con eso debería conformarse hoy por hoy. Además, la incluimos por las peticiones populares de los lectores de nuestro
Diariocrítico de Nueva York, muy preocupados con el papel de Palin en todo esto.