El general que no quiso disparar a perros
domingo 23 de noviembre de 2008, 20:01h
Actualizado: 25 de noviembre de 2008, 09:05h
La renuncia del general español Vicente Díaz de Villegas el 27 de octubre como jefe militar de la misión de la ONU en el Congo, se anunció ensu día y no ha vuelto a tener la más mínima repercusión en los medios. Las causas que adujo el militar fueron “razones personales”, ese magnífico cajón de sastre que sirve para no tener que dar explicaciones, pero que casi siempre despierta el interés y la curiosidad de la Prensa. En ese caso, no. En este caso parece que una losa de silencio lo cubre todo.
Algunos generales, al saber la noticia, manifestaron, en privado su sorpresa y pesadumbre por la renuncia. Se decía entonces que las tropas bajo su mando no disponían de los medios para llevar a cabo la misión y, si eso fue lo que provocó la renuncia, no cayó muy bien en el ámbito castrense. Hay que exigir los medios necesarios para el cumplimiento de la misión asignada – comentaba en privado un general de Brigada entonces – pero si no te los dan y tienes que cumplirla con un pito y un tambor, pues adelante. No es excusa, en un general, para `desertar` de esta manera.
Hay verdad en todo ello, pero ahora llegan noticias solapadas que pueden cambiar la historia. Al parecer, cuando los rebeldes dejaron de respetar los convoyes de la ONU que iban a los campos para proteger el reparto de la ayuda internacional, las órdenes eran abandonarlos a su suerte, extremo por el que no quiso, al parecer, pasar el jefe militar español.
Corre por ahí una película cuyo argumento me han contado pero que aún no he podido ver, en la que un capitán de las fuerzas de la ONU al ser preguntado por lo que hacía respondió: “Dispara a perros”. Al parecer, tras una incursión rebelde, en el campo de refugiados sacan al exterior a los heridos que son atacados por los perros y las fuerzas de la ONU, disparan a los animales para evitar el espanto que todo ello supone. De ahí el título de la película: "Disparando a perros”.
Tal vez el general español, Díaz de Villegas se fue porque no quería ser cómplice de todos esos despropósitos y no quería seguir "disparando a perros”. Es otra explicación.