Grecia vive las revueltas más violentas de los últimos 20 años. Por segundo día consecutivo, distintas partes de las ciudades de como Atenas y Tesalónica se encuentran prácticamente bloqueadas por barricadas y coches ardiendo, en medio de fuertes enfrentamientos entre la Policía y grupos de guerrilla urbana.
La oleada de violencia parece haberse convertido en imparable después de que en la noche del sábado muriera un joven como consecuencia de los disparos realizados por un policía. Dos agentes han sido detenidos, pero las protestas y los ataques a bancos y comercios continúan.
Los hechos se remontan a la noche del sábado, durante una de la protesta de grupos anarquistas que se producen cada cierto tiempo en Grecia y que siempre culminan con ataques a entidades bancarias y establecimientos comerciales. Algunos creen que esta 'resistencia' anarquista, que tiene su bastión en el barrio ateniense de Exarchia, proviene de los movimientos que surgieron durante la dictadura militar que dominó Grecia entre 1967 y 1974. Tras sembrar el caos, los grupos de la izquierda radical suelen refugiarse en la Universidad, donde, según la ley, la Policía no puede entrar.
A las 20.00 horas del sábado, los acontecimientos se precipitaron. Un grupo de jóvenes atacó un furgón de la Policía en Atenas en el barrio de Exarchia en medio de una de esas revueltas anarquistas. Uno de los agentes del furgón respondió lanzando una granada de humo, y otro de ellos realizando tres disparos de advertencia, según informó posteriormente la Policía griega. La versión del agente es que realizó dos disparos al aire y el tercero al suelo. Habría sido esa bala la que impactó en el pecho de Andreas Grigoropoulos, de 15 años de edad, y la que le provocó la muerte horas después en el Hospital.
La batalla campal que vivió Atenas esa noche se convirtió entonces, tras divulgarse la noticia de la muerte del menor, en una oleada de violencia que se extendió a distintos puntos del país, como la ciudad de Tesalónica, el Noreste de Grecia, Komotini e Ioannina, al Norte, y la isla de Creta. Según la Policía, los dos agentes no tuvieron más remedio que responder a los atacantes cuando les lanzaron piedras y cócteles molotov, y la muerte del menor habría sido un accidente. Sin embargo, según los testigos presenciales, el policía que efectuó los disparos lo hizo a sangre fría y apuntando directamente al menor.
Epaminondas Korkoneas, de 37 años, y su compañero Vassilis Saraliotis, de 31 años, los dos agentes de la Policía implicados fueron detenidos hoy para tratar de apaciguar la situación. Al primero se le acusa de homicidio involuntario y al segundo de complicidad en homicidio. El intento de dimisión -rechazado por el primer ministro, Kostas Karamanlis- del ministro del Interior, Prokopis Pavlopoulos, ni su petición de disculpas sirvieron de nada, las manifestaciones convocadas para protestar por la muerte del menor se conviertieron en revueltas violentas que continuaron a lo largo del domingo en las ciudades mencionadas, convertidas en escenario de una auténtica guerra urbana.
Hasta el momento, hay 24 agentes de la Policía heridos y seis personas arrestadas, cinco de ellas acusadas de robo en las tiendas que asaltaron y una sexta por posesión ilegal de arma de fuego. El balance de daños como consecuencia de las violentas protestas es desolador: 31 establecimientos comerciales, 9 entidades bancarias y 25 coches, cinco de ellos de la Policía, han sido completamente destruidos por los millares de protestantes que participan en las revueltas sólo en Atenas, a los que se suman la decena de bancos, tiendas y comisarías de las Fuerzas de Seguridad que han sido atacadas en Tesalónica.