Esperanza Aguirre, y la delegación que le acompañaba en su viaje institucional a India se vieron sorprendidos por un intenso tiroteo en Bombay al ser asaltado por terroristas islámicos el hotel Oberoi al que acababa de llegar. Aguirre logró escapar hasta el aeropuerto y regresar a Madrid. El resto de la comitiva tuvo que esperar varias horas en la ciudad india.
En el ataque murieron dos personas y otras diez resultaron heridas, ninguna de ellas española. También otros hoteles y algunos restaurantes de lujo fueron asaltados. La presidenta fue evacuada al aeropuerto y luego tomó un vuelo con destino a Madrid, con escala en Zúrich. Aguirre y quienes viajaban con ella, entre ellos el presidente de CEIM, Arturo Fernández, y el presidente de la Cámara de Comercio, Salvador Santos Campano, fueron desalojados precipitadamente de las instalaciones del hotel donde procedían a registrarse a raíz del ataque que sufrió el Hotel Oberoi y se refugiaron en el malecón cercano.

La presidenta logró escapar a través de las cocinas pisando charcos de sangre con los pies desnudos. Lo mismo hicieron otros clientes del hotel que salieron a la calle por donde pudieron y se refugiaron detrás de los coches mientras se oían explosiones en el interior. En medio de la refriega, Aguirre exclamó "¡Qué barbaridad lo que está pasando! Hay que salir de aquí". Según fuentes ministeriales, la totalidad de los miembros de la delegación, lograron salir del hotel.
La presidenta y sus tres acompañantes pudieron subirse a un vehículo y dirigirse hacia el aeropuerto. Dos empresarios de la delegación se encerraron en sus habitaciones de la planta decimocuarta y quedaron allí atrapados durante horas ya que allí se hicieron fuertes los terroristas. Los restantes miembros de la delegación lograron trasladarse a la residencia del cónsul de España en Bombay, César Alba, a la espera de poder ser llevados al aeropuerto con el fin de abandonar el país.
Atentados y explosiones
El ataque que sufrió el hotel Oberoi no fue el único ya que paralelamente se producían en los principales establecimientos turísticos de la ciudad una serie de atentados y explosiones en cadena, al parecer protagonizados por grupos islamistas, que, provionalmente, han dejado 101 muertos y más de 300 heridos, dos de ellos españoles, uno de ellos grave pero sin que peligre su vida. Fueron atacados el hotel Taj, el café Leopold y la estación Victoria, entre otros. Los españoles capturados por los terroristas o salvados por las autoridades estuvieron en peligro de muerte real, como evidenciaron los testimonios de la delegación madrileña y de otros españoles ubicados en los locales citados.

Aguirre llegó al aeropuerto en un clima de extrema tensión. Una de sus terminales también había sido objeto de ataque. La presidenta regresó a Madrid en cuanto pudo. La jefa del Ejecutivo regional había recibido las muestras de preocupación de los miembros de su partido, de contrincantes políticos y de la Familia Real. Sin embargo, ni Mariano Rajoy ni Alberto Ruiz-Gallardón la estaban esperando a su regreso. Su familia la recibió en Barajas con besos y abrazos a su llegada y la acompañó a la Puerta del Sol. Por fin, sana, salva, cansada y con los calcetines que le habían dado en el avión narró su experiencia con todo lujo de detalles.
Negociaciones diplomáticas
Tras arduas negociaciones diplomáticas encabezadas por el ministro de Asuntos Exteriores, el Gobierno español consiguió traer de vuelta a España al resto de la delegación madrileña y a los españoles que estaban en la ciudad, entre ellos el diputado de CIU Antonio Guardans, los empresarios españoles Alejandro de la Joya y Álvaro Rengifo, y los heridos. Aguirre les recibió en el aeropuerto.

El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, aseguró que la máxima de su partido es estar al lado de los que más lo necesitan en tiempos difíciles, como los actuales, frente al PP "cuya máxima es la de sálvese quien pueda como demostró Esperanza Aguirre, que se marchó corriendo de India sin importarle la gente que quedaba allí en situación de dificultad". Aguirre respondió que "no quiere creer" que Blanco hubiera querido que la delegación madrileña que fue tiroteada en Bombay "hubiera regresado de otra manera" a como lo hicieron: "sanos y salvos". Posteriormente, la presidenta calificó de "bellacos" a los políticos que criticaron su huida. Aguirre fue defendida fervientemente por sus compañeros de partido, por Santos Campano y por Arturo Fernández.