La Fiscalía francesa ha solicitado este viernes una pena de 5 años de cárcel, exentos de cumplimiento, para el histórico dirigente etarra José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, durante la celebración del último juicio que tenía pendiente en Francia.
La fiscal del Tribunal de Apelación de París, Naïma Rudloff, también ha pedido para Urrutikoetxea (75 años) su expulsión definitiva de Francia, junto a esa pena de cárcel por pertenencia a una organización terrorista que únicamente tendría que cumplir en caso de reincidencia.
Rudloff ha subrayado en su requisitoria en que no hay que ver al histórico etarra como "un negociador de paz", que es como ha buscado presentarse durante este juicio de dos días, sino como alguien que, aunque "participó en negociaciones", estaba "implicado en una organización con la que estaba en total adhesión con su modo de acción", es decir, "con los atentados".
Reclamado por España
Además, ha advertido que en su trayectoria ya existió otra condena en Francia a 10 años de cárcel por terrorismo después de su detención en Bayona en enero de 1989 con una pistola y una granada, y que la justicia española lo ha reclamado sobre todo para juzgarlo por su implicación en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1989, en la que murieron asesinadas 11 personas, incluidos 5 niños.
Aun así, la representante del Ministerio Público ha admitido que "el tribunal debe relativizar su responsabilidad", teniendo en cuenta los elementos que se le reprochan en este sumario y que desde que han tenido lugar no ha vuelto a estar vinculado a hechos terroristas, lo que sería la justificación de que no ingrese en prisión.
En este juicio, Josu Ternera se encuentra inculpado por su acción en ETA en Francia entre diciembre de 2002, tras huir de España para escapar a las acusaciones de haber estado implicado en el atentado en Zaragoza, y mayo de 2005.
Los principales elementos en su contra son pruebas (trazas de ADN y huellas) de su paso por dos pisos francos de ETA, en Lourdes y en Villeneuve-sur-Lot en los que estaban viviendo el que era el entonces jefe militar, Peio Eskisabel, y su lugarteniente, José Manuel Ugartemendía, que fueron detenidos a finales de abril de 2005.
Esas trazas se encontraban esencialmente en documentos de carácter político, muchos de los cuales estaban en un garaje que miembros de la banda alquilaron junto a la vivienda de Villeneuve-sur-Lot.