Me atrevo a esta pequeña excepción por la convergencia de tres condiciones, la primera de ellas, toda una vida en Madrid, ciudad cuya imagen global tanto debe a ese extraordinario Club, probablemente el más conocido del universo del fútbol, que es el Real Madrid. La segunda, el conocimiento, por mis largos años de dedicación a la prensa económica, de un personaje de gran nivel como empresario, como profesional y como animador y concertador de voluntades plurales, que es el ingeniero de caminos Florentino Pérez, cuya reciente etapa como presidente del club blanco, o “
merengue” como antaño se decía, significó la vuelta del Real Madrid a las mejores cotas deportivas, de imagen y de gestión. La tercera, menos agradable, el conocimiento, por las mismas razones, del pequeño personaje, respetable como persona pero no como dirigente, que acaba de dimitir de la presidencia del Real Madrid tras una sucesión de escándalos que seguramente no se merecían ni el Club, ni sus entusiastas socios, ni la ciudad cuyo nombre ostenta.
Que a Calderón le venía grande el Club, o que el Club merecía un presidente de mayor entidad, vale lo mismo desde el ángulo que quiera decirse, era algo sabido por casi todos, excepto los pocos interesados por razones extradeportivas en prolongar tan extraña inconveniencia. No se ha ido por las buenas y es natural el enfado de los innumerables “
madridistas” por la imagen que deja, tan opuesta a las tradiciones del Club, pero se ha ido, que es lo importante, y lo que permite abrigar esperanzas de que se reconduzca la situación y el Real Madrid entre en camino de volver a ser lo grande, importante y popular que fue. Muy feo lo de no convocar elecciones, pero será difícil que la junta pueda resistir por mucho tiempo la presión social que las reclama.
El intento de posponer la convocatoria de las imprescindibles y urgentes elecciones con la fórmula de ceder la presidencia al hasta ahora vicepresidente, el naviero
Vicente Boluda, está condenada al fracaso y este domingo Boluda, colaborador necesario de la llamemos gestión de Calderón al frente del Club, puede ir cosas durísimas en el palco. ¿O no juró Calderón
“por nuestro honor”, es decir, por el suyo y el de sus compañeros de Junta, sin que nadie protestase, en la esperpéntica rueda de prensa que pasará a los anales como el peor día, afortunadamente por razones extra-deportivas, de la historia del Real Madrid?
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Para decirlo con toda claridad, sobran razones para algo más que sospechar complicidad de Boluda en las actuaciones que han obligado a Calderón a salir por la puerta falsa. Hay por tanto razones para sospechar que Boluda tiene que convocar inmediatamente elecciones si no quiere que sigan exhumándose brumosos aspectos de la etapa de
Calderón. No es suficiente con que Calderón se vaya, es necesario que su etapa quede cuanto antes clausurada por el bien del Real Madrid.
Así que por las cuatro esquinas, no sólo del estadio que se honra con el nombre del inolvidable Santiago Bernabéu, sino de todo Madrid, porque lo que sucede en el Real Madrid es algo que importa a la ciudad entera, se escucha a estas horas un clamor, que sólo el interesado, muy metido en otros menesteres, no quiere oír: “
¡Vuelve, Florentino!”. Pero la verdad es que
Florentino Pérez, que fue un gran presidente a la altura de la importancia del Club, está muy metido en sus grandes temas empresariales y parece que algo más que renuente a liderar la recuperación de los valores y la grandeza deportiva y social del Real Madrid.
Y sin embargo, tendría que hacer un esfuerzo y escuchar la voz de los socios, de los aficionados y de todos los madrileños, orgullosos de un Club que no merecía una etapa como la de Calderón. Lo hará o no lo hará, y nadie podrá reprocharle su libre decisión, pero Florentino Pérez debe saber que hay ocasiones en que la trayectoria de una Institución y de una persona se cruzan en un encuentro necesario. Debiera escuchar la voz de los madrileños, de los innumerables socios y simpatizantes del Real Madrid, que quieren volver a ver su Club donde merece estar, y hacer un sacrificio, pequeño o grande. El Real Madrid necesita ahora un presidente líder, que no venga a servirse y beneficiarse del Club, sino a hacer y aplicar un programa para devolver el Real Madrid a su sitio, esto es, a la cumbre del fútbol.