En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros,
De la Vega advirtió de que
"estamos inmersos en la peor fase de la crisis económica", como así lo han mostrado
los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Entre estos datos de la EPA, está el de los 827.200 hogares que tienen a todos sus miembros desempleados, casi el doble (385.500 más) que un año antes, un colectivo que el Gobierno se compromete a vigilar por si hay que tomar medidas adicionales, según señaló el secretario de Estado de Economía,
David Vegara, y confirmó después la vicepresidenta.
De la Vega apuntó en este sentido que el Gobierno trabaja para
"ayudar y vigilar las situaciones más difíciles que se puedan producir", analizarlas y ver qué medidas se pueden adaptar.
Si se producen
"situaciones duras que puedan afectar a varias familias" se estudiará la manera de actuar, y lo que se decida, añadió, se consensuará en el marco del diálogo social, para que
"no se debilite en un ápice la cobertura social de los trabajadores" ni se
"resquebraje" dicho diálogo con los agentes.
En cualquier caso, la vicepresidenta primera recordó que aunque hay un millón de parados más que en 2004, cuando el Gobierno socialista llegó al poder, también hay dos millones de ocupados más que entonces.
De la Vega señaló que el Gobierno está
"convencido" de que las medidas que se están adoptando, entre las que citó las de apoyo a la banca, las ayudas financieras a las pymes o el fondo de inversión local
"van a crear empleo" y ya
"están empezando a funcionar".
En este sentido, y tras insistir en que el Gobierno ya avisó de que el último trimestre del año pasado y los dos primeros de éste
"iban a ser y están siendo muy malos", insistió en que las medidas tomadas harán posible tener
"mejores resultados más adelante".
"Se trata de trabajar para tratar de reconvertir la situación" y para que
"poco a poco" vaya mejorando, añadió la vicepresidenta.