La coalición que gobernaba Islandia se derrumbó este lunes bajo la presión las constantes manifestaciones, con lo que se convierte en el primer gobierno en caer como resultado directo de la crisis económica mundial. Al momento no está claro quién podría formar el nuevo gobierno o cuánto tardaría en hacerlo.
Tras conocerse la noticia, manifestantes hicieron sonar las bocinas y otros golpeaban cacerolas y sartenes frente al Parlamento.
El primer ministro, Geir Haarde, presentó su dimisión al presidente, Olafur Ragnar Grimsson, después del fracaso de las conversaciones para salvar su gobierno. Grimsson sostuvo poco después que es improbable que ordene a algún partido la formación de uno nuevo antes del martes.
“Es muy natural que el presidente averigüe primero si existe una mayoría en el Parlamento. No creo eso que ocurra hasta mañana”, dijo a periodistas después de reunirse con el ahora ex primer ministro.
En un clima de incertidumbre, todos los partidos compiten este lunes por ocupar el puesto de la coalición de Haarde.
La crisis financiera llegó en octubre a Islandia, terminando en cuestión de días con una década de creciente prosperidad tras provocar un colapso de la moneda y el sistema financiero del país.
El gobierno de Haarde, una coalición entre su Partido de la Independencia y la Alianza Social Demócrata, ha estado bajo presión desde entonces. Las protestas, en ocasiones violentas, han sido habituales en un país usualmente tranquilo de 320 mil habitantes.
La ex ministra de Relaciones Exteriores, Ingibjorg Gisladottir, la líder socialdemócrata a la que se consideró como posible sustituta de Haarde, anunció que no competirá por el puesto y en su lugar pedirá una licencia para ausentarse uno o dos meses.
Gisladottir estuvo en Suecia la semana pasada recibiendo tratamiento para un tumor cerebral que resultó ser benigno. Grimsson tenía previsto reunirse con ella y otros líderes políticos el lunes por la noche.