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Zapatero lehendakari, frente a Ibarretxe lehendakari

viernes 30 de enero de 2009, 10:43h
Actualizado: 02 de febrero de 2009, 07:26h

El pasado domingo 25 de enero, el presidente del Gobierno español viajó a Donosti al teatro Victoria Eugenia con el fin de participar en un mitin de pre campaña, de su candidato en Euzkadi, Patxi López. Sorpresivamente, como diciendo que hasta ahora lo había hecho pero que no volvería a suceder y sin que viniera a cuento, dijo enfático que López será quien decida las alianzas del PSE tras las elecciones. Algo parecido había dicho en Pamplona hace dos años, utilizando el mismo slogan de “Cambio”, y sin embargo, superada la contienda electoral, desde Ferraz le impidieron a Carlos Chivite y a Fernando Puras su pacto con Nafarroa-Bai. Curiosamente fue lo mismo que hacía una semana había repetido el presidente del PSOE y Presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, mientras hablaba de un necesario “Cambio” político en Euzkadi. Consejos vendo, que para mí no tengo. Chaves lleva gobernando Andalucía desde 1990 y, el PSOE, 28 años de forma ininterrumpida en aquella Comunidad.

Zapatero declaró ese domingo en San Sebastián que la labor de los socialistas vascos en la tregua será recordada como una página de amor a Euzkadi. Posiblemente. ¿Y la del PNV al que el PSE llamó urgentemente a Loiola cuando comenzaba a llegarles el agua al cuello?.

Ese día, los vientos huracanados de la víspera todavía soplaban con cierta fuerza y por eso fue el día en el que el ministro del Interior del gobierno Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconocía públicamente que el gobierno central no había estado muy fino en la previsión de daños y que la misma “se había quedado corta”. En San Boi, Catalunya, cuatro niños habían muerto aplastados en un Polideportivo. No sé que hubieran dicho de Ibarretxe si esto hubiera ocurrido aquí, tragedia que lamentamos todos pero hay que recordar que Ibarretxe estuvo en el centro de seguimiento de la Protección Civil del Gobierno Vasco y como no ocurrió, afortunadamente nada, no fue noticia. Pero esa es también demostración de la buena gestión del gobierno vasco, que curiosamente se ignora.

Zapatero, en su intervención del domingo, no se comprometió a desarrollar todo el estatuto, ni a propiciar la fusión de las Cajas Vascas, ni habló de la Fuente de Espalación, ni apuntó la posibilidad de trabajar en relación bilateral, ni de apoyar al hermano enfermo, el euskera, ni agradeció al PNV que en Madrid hubiera apoyado sus presupuestos, ni que gracias a nuestra cabezonería hubiéramos logrado abrir el cofre cerrado de las Transferencias, con la de Investigación, después de que su ministra Cristina Garmendia, dijera en el Hotel Carlton de Bilbao que no nos convenía semejante competencia ante un Patxi López silente. Nada de esto hizo. Trató a López con un lenguaje paternal de compañero de sidecar, dijo que éste iba a ser Lehendakari (se equivocó con Kerry y Merkel), y que iba a promover un cambio sensato porque considera a todos los vascos por igual. En definitiva le trató no como si fuera un candidato a la presidencia de un gobierno sino como si fuera un candidato a la Delegación de su gobierno, siendo él, lógicamente, el presidente.

Ante eso Don Patxi podía haber mostrado en ese mismo acto un mínimo de personalidad. No todo es sacar a todas horas la ikurriña del armario, ni poner la canción del pajarito, preciosa, de Mikel Laboa, sino algo parecido a lo que le dijo el secretario general del partido socialista catalán, José Montilla a Zapatero el 20 de julio del año pasado en el 11º congreso del PSC.

El presidente Montilla fue directamente al grano para dejar claro que la complicidad de los socialistas catalanes con los socialistas españoles no podrá funcionar en detrimento de los intereses de Catalunya. No es ésta una cuestión baladí. Por eso Montilla aseguró en aquel acto, con cierta solemnidad y sabiendo que lo cortés no quita lo valiente y lo hizo dirigiéndose y mirando directamente a la cara del presidente del Gobierno: “Los socialistas catalanes te queremos bien -dijo el President-, te queremos mucho, pero aún queremos más a Catalunya y a sus ciudadanos, los queremos apasionadamente, nos debemos a ellos, nos debemos a sus problemas, a sus expectativas, a sus justas demandas, a su cultura, a su lengua y a su Estatut, que defenderemos con todas nuestras fuerzas”.

Montilla le dejó de forma clara y en público que las reglas del juego entre el gobierno catalán y la administración central no iban a ser de supeditación, sino de bilateralidad.

¿Alguien se imagina algo parecido dicho por Patxi López el domingo a Zapatero en el Victoria Eugenia?. Imposible. La crónica del acto hablaba de ataques a Ibarretxe, de la música que le gusta al candidato como si se fuera a elegir un disc jockey, y de declaraciones de amor varias. Ni un solo compromiso, ni un solo perfil propio en sintonía con diputados y senadores en Madrid que, por no pedir, no han pedido nunca ni, temporalmente, la exposición del “Gernika” de Picasso en Euzkadi.

Frente a esto al Lehendakari Ibarretxe le están atacando políticamente de una manera feroz, tergiversando sus palabras y presentándolo preocupado solo por el derecho a decidir, como si la mitad del paro que tenemos en Euzkadi frente a España, y los índices económicos del país no tuvieran nada que ver con su gestión. Tuvo que venir de Madrid Javier Vallés, director de la Oficina Económica de La Moncloa al Club Financiero de Bilbao para reconocer que la España de Zapatero está en recesión y que el “País Vasco, está sin duda, en mejores condiciones para afrontar la crisis”. Lo dijo el propio Ibarretxe el domingo: “Somos los últimos en llegar a ella y seremos los primeros en salir de ella”.

Por eso ante una situación tan complicada y difícil prefiero al timón del barco alguien que sepa inglés y sea economista y cuente con experiencia contrastada de buena gestión a un experto en músicas varias.

Por otra parte, alguien que siga la política ¿no sabe que Zapatero lleva gobernando Euzkadi cinco años?. ¿O es que Euzkadi es competente en políticas activas de empleo, tiene a su cargo la Seguridad Social, puede moverse por Europa, sin antes pasar por Madrid o ante la piratería de Somalia puede enviar una fragata? Pues no. Y eso ¿no es también gobernar? ¿Alguien piensa que si tuviéramos todas esas competencias no estarían incluso mejor las cosas por estos lares?

No sé si ustedes recordarán como el presidente Zapatero les dijo enfático a los catalanes en el 2003 que el texto estatutario que saliera aprobado de su Parlamento sería el que se aprobase en Madrid. No solo no cumplió con aquella promesa sino que su correligionario Alfonso Guerra se jactó aquí, en Sestao, de haberlo “cepillado” en la Comisión Constitucional. Fue de eso de lo que habló Ibarretxe cuando expresó que ni el PP ni el PSE conocían los problemas de este país. No los conocen porque están en la órbita de la sumisión a todo lo que les viene impuesto y no los conocen como no los conoció López cuando Garmendia le dijo que la Transferencia de Investigación no nos convenía a los vascos.

De ahí que nosotros insistamos que no se trata de elegir un Delegado de Gobierno que necesite que le venga un domingo su jefe desde La Moncloa a decir lo que tiene que hacer y él, como única propuesta le responda con naderías, vaguedades, “puntos de encuentro”, humo y niebla. López sabe de sobra que las elecciones las va a ganar Ibarretxe pero que impedida la Izquierda Abertzale de presentarse a las elecciones y tener representación parlamentaria, la única forma que tiene de llegar a Ajuria Enea es pactar con el PP. Lo sabe. Por eso no quiere descubrir sus cartas y por eso nosotros insistimos que aquí hay tongo, marketing sin compromiso y la búsqueda en todo el estado del único lugar en el que el PSOE y el PP pacten para que el Lehendakari de verdad sea Rodríguez Zapatero. Pero ese Cambio, por lo menos a mí, no me gusta nada. Prefiero lo bueno conocido…

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