www.diariocritico.com

OPINIÓN//Victor GIJÓN

Anatomía de Diego

Anatomía de Diego

jueves 08 de marzo de 2007, 12:57h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
Les propongo un análisis riguroso, minucioso, del discurso con el que nos ilustra, un día sí y otro también, el candidato del PP Ignacio Diego. Para entender lo que nos propone el PP de cara las próximas elecciones regionales y municipales procede entrar a fondo en la anatomía discursiva de Diego.

Dos hechos de esta misma semana nos dan algunas pautas sobre las ideas del candidato. Su apoyo a la huelga minoritaria y antipacientes de los médicos y su acusación al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, de haber ayudado a "abrir la puerta" de la cárcel a De Juana Chaos.

El candidato de los descamisados (por el cartel sin corbata, aunque también por el populismo que impregna su discurso) parece decidido a hacer campaña cabalgando sobre los conflictos y las ideas más extremosas. De la mano de los menos de cien médicos que llevan 50 días de huelga indefinida en la sanidad pública, mientras se sacan su sueldo en la privada, y llenando de sus militantes las plazas de los ayuntamientos a petición de organizaciones de extrema derecha.

Claro apoyo el dado esta semana por Diego a los médicos que mantienen un conflicto cuyos fines no se nos alcanza a comprender, salvo que el sindicato convocante pretenda hacerse cargo de la política sanitaria de la región, por encima de quien tiene la responsabilidad de dirigir la sanidad por mandato de las urnas. Tan claro era el pronunciamiento, precisamente cuando la inmensa mayoría de los ciudadanos están hasta el moño de una huelga salvaje que afecta sobre todo a los usuarios de la sanidad pública, que el diario de cabecera de los conservadores le ‘arregló’ a Diego las citadas declaraciones.

En opinión de Diego, Revilla, Gorostiaga y Quintana deberían haberse sentado a negociar "hace ya tiempo" con los médicos en huelga. Conflicto que, en su opinión, pone “en evidencia a un Gobierno incapaz de resolver problemas". Sobre la posibilidad de que los anestesistas regresen al trabajo Diego no quiso decir nada a pesar de que los periodistas le pedían un posicionamiento. Para el dirigente del PP el acuerdo debía ser con todos, que es como decir “me importa un pimiento que los anestesistas dejen la huelga, lo que me importa es si los otros siguen causando dificultades al Gobierno”.

En El Diario Montañés las declaraciones del candidato del PP fueron traducidas convenientemente: “Diego se alegra profundamente”, tituló el rotativo conservador, que ya en el texto aclara que no es porque haya un conflicto que pueda deteriorar la imagen del Gobierno PSOE-PRC, como equivocadamente podríamos pensar, sino que el contento es por el acuerdo con los anestesistas. Declaración ésta que les pasó desapercibida a agencias de prensa, radios y televisiones, pero no al perspicaz diario local.

Pero Diego estaba ya lanzado cuando acudió a Torrelavega para el primer mitin de precampaña en la capital del Besaya. En el mundo al revés fabricado por los populares cántabros Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid elegida en segunda convocatoria a las urnas y tras comprar a dos diputados socialistas para anular los primeros comicios que había perdido, se quedó con el discurso local. Aguirre vaticinó que el PP tendría mayoría absoluta en las elecciones autonómicas (difícil. pero no imposible) y también en el Ayuntamiento de Torrelavega (para lo cual los populares necesitarían un milagro o que Blanca Rosa Gómez Morante (PSOE) y Javier López Marcano (PRC) hicieran campaña por los populares).

Y si a la dirigente nacional le dejan el discurso de lo local, que más lógico que al dirigente local le den el discurso nacional. Así que Diego se dispuso a hacer una intervención para aquí, pero con argumentos de allí. Por ello acusó al actual presidente regional, Miguel Ángel Revilla, de "ayudar a abrir la puerta de De Juana Chaos". Ni más ni menos. Pero en honor a la verdad hay que decir que Diego también habló de Cantabria. Contraponiendo, por ejemplo, el buen gobierno de Esperanza Aguirre --¿incluye la compra de diputados, las adjudicaciones de contratos millonarios a dedo, el desmantelamiento de la sanidad publica o la marginación económica a las víctimas de los atentados del 11-M?-- frente al actual Gobierno regional socialista-regionalista.

Vincular a Revilla con la decisión del Gobierno del PSOE de atenuar la prisión al etarra Iñaki de Juana Chaos es para los estrategas del PP un elemento clave que evite la sangría de votos que desde las filas populares se siguen pasando al campo regionalista. Algo que no parece posible, si al mismo tiempo, anda cobijando en sus listas municipales a disidentes regionalistas, como ha ocurrido con los concejales de Alfoz de Lloredo.

El discurso extremoso y extremista contra el Gobierno socialista por la política antiterrorista, el desarrollo autonómico, las nuevas libertades individuales (matrimonio gay) o la enseñanza de la religión en las escuelas…, se está demostrado inútil para deteriorar la imagen del PSOE --no hay más que mirar las encuestas-- pero muy útil para revitalizar a la extrema derecha. Mientras que Mariano Rajoy se convierte en el líder de la oposición peor valorado en toda la historia de la democracia, las banderas preconstitucionales, los himnos de la dictadura y le letra fascista del himno nacional salen de las catacumbas y se adueñan de calles y plazas con la connivencia del PP.

No va a ser tarea fácil hacer volver al redil a una extrema derecha que desde el golpe del 23-F parecía ensimismada, minoritaria y nostálgica, sin presencia electoral alguna. La aparición de nuevas formaciones extremistas, como la Fundación por la Defensa de la Nación Española (DENAES), amenaza con convertirse a medio plazo en un problema para el PP. Estos neoconservadores, cercanos ideológicamente al ultraderechismo, con líderes mediáticos (Losantos, Pino, Pedro J. Ramírez…) en lugar de políticos, pueden en cualquier momento hartarse del galleguismo político de Rajoy (nunca se sabe si sube o si baja, aunque últimamente parece decidido a quedarse en las cloacas) y concurrir con siglas propias a las elecciones.

La concentración del pasado viernes en la plaza del Ayuntamiento --deslucida por la megalómana carpa instalada por el PP para hacerse propaganda-- demuestra que a los nostálgico del 18 de julio, un centenar, que se reunían año tras año ante la estatua de Franco, se han unido algunos cientos más. La proliferación de símbolos no democráticos y las consignas gritadas, por no entrar en las intervenciones de los oradores, no dejan lugar a dudas sobre el sesgo ideológico de los asistentes. Una concentración que contó con la presencia de Gonzalo Piñeiro, alcalde saliente de Santander y único político relevante del PP al que no parecieron molestarle las actitudes de extrema derecha coreadas a su alrededor. Eso sí, Piñeiro intervino valientemente para que los pacíficos manifestantes no lincharan a un joven que tuvo la osadía de calificar a los concentrados de fascistas.

El PP debería vigilar su flanco derecho. Y no es apoyando huelgas minoritarias o acusando al presidente del Gobierno regional de cómplice con decisiones que afectan a terroristas como recuperará los votos de centro. En ese espacio se encuentran muy cómodos, y desde hace tiempo, regionalistas y socialistas. Pero para entrar en ese deseado club la compañía de banderas españolas con el aguilucho y los gritos a favor de la pena de muerte para los terroristas no son, precisamente, las mejores credenciales.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios