No tenemos solución. Ahora resulta que nuestros jueces del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, supongo que los mismos que no tuvieron inconveniente en apoyar una huelga al margen de la Constitución, declaran nula la retirada de la estatua de Franco cuya presencia en los Nuevos Ministerios insultaba a la democracia española y constituía una vergüenza inexplicable ante los amigos extranjeros que conocían de su presencia y no podían dar crédito. El disparate no puede resultar más inquietante sobre la mentalidad de una parte de nuestro poder judicial. Sobre su falta de sensibilidad. Se equivocan de país y de siglo con toda naturalidad ante la indiferencia general. ¿Quiénes son estos jueces? ¿Cómo han llegado a tales responsabilidades? ¿Nos imaginamos que en Alemania algún juez adoptara una decisión similar sobre un recuerdo de Hitler? ¿O en Italia en torno a Mussolini? ¿Qué pasaría en Portugal con alguna figura de la brutal dictadura de Salazar derrocada tras el movimiento del 25 de abril de los capitanes del MFA? ¿Acaso nuestros jueces necesitan que les expliquemos y refresque
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mos la memoria sobre el carácter de la dictadura de Franco, las torturas, la represión, la ausencia de todas las libertades democráticas o los fusilamientos ordenados por el “generalísimo” un mes antes de morir? ¿Es que tienen dudas sobre lo que la inmensa mayoría de los españoles pensamos y sabemos del franquismo?
Definitivamente una parte de nuestros jueces se han quedado en la etapa anterior a la transición democrática. Nuestras Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad, la Guardia Civil, la Administración Pública, se han transformado y treinta años después de la promulgación de la Constitución constituyen un referente inexcusable de la España democrática. Del Poder Judicial no podemos decir lo mismo. Se han negado a revisar Consejos de Guerra como el de
Julián Grimau que constituyen una afrenta para cualquier conciencia jurídica democrática. Y, ahora, parece que quieren reivindicar la figura de Franco. Y yo me pregunto. Con independencia de las previsiones de la Ley de Memoria Histórica, ¿nadie puede advertir con los valores de la Constitución en la mano al TSJM del insulto colectivo que supone tal decisión? ¿De verdad que se pueden esconder detrás de unas “infracciones administrativas” para anular la retirada de la figura ecuestre del dictador de las calles de Madrid? ¿El Consejo General del Poder Judicial no tiene nada que decir? ¿No podrían volver a la Facultad de Derecho y repasar la Constitución Española?
Todo esto es muy lamentable. Somos la vergüenza de Europa. Espero que no se enteren. ¿Por qué no se publican los nombres de los jueces que tomaron esta decisión? Así nos conocemos todos.