Estos días que tanto se habla del aborto –Aído llevó este viernes al Consejo de Ministros el informe de reforma de ley- hemos asistido a un acto totalmente falto de empatía.
Un arzobispo católico en Brasil excomulgó a la madre de una niña de nueve años a la que realizaron un aborto de mellizos, a raíz de una presunta violación de su padrastro, ahora en prisión, así como a los médicos que lo llevaron a cabo.
El aborto es ilegal en Brasil (el país de mayor población católica del mundo), pero se puede realizar si corre peligro la vida de la madre, el feto no tiene probabilidades de sobrevivir o en caso de violación antes de las 20 semanas de embarazo. No obstante, el prelado decidió llevar a raja tabla la posición de la Iglesia sobre el aborto y decidió que los adultos que aprobaron o realizaron este aborto habían incurrido en excomunión.