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El Getafe no supo ganar el partido ante un enloquecido Madrid

miércoles 22 de abril de 2009, 08:53h
Actualizado: 22 de abril de 2009, 17:57h
Un gol en el minuto 92 de Gonzalo Higuaín obró la remontada de un desquiciado y descabezado Real Madrid que veía como se escapaba el sueño de la Liga. El Getafe, que mereció mejor suerte, perdió el partido por la falta de experiencia y dominimio del juego de algunos de sus futbolistas. Casquero tuvo la victoria en sus botas pero falló un penalti  en el minuto 87. El buen juego estuvo de nuevo ausente en el conjunto blanco y sólo la épica y la 'pegada' hicieron que se llevara la victoria. El madrid se sitúa a tres puntos del Barcelona.
El Real Madrid vio de cerca el abismo de una temporada sin títulos. Se asomó al precipicio empujado por un Getafe que hizo honor a su histórica fama de 'mata gigantes', que un año más ofreció su mejor versión en el Santiago Bernabéu, donde sacó a relucir las enormes carencias de juego del conjunto madridista.

Fue un duelo de altas revoluciones, de descontrol y locura. Fútbol en pura esencia que sobrepasó a los protagonistas, con gestos inexplicables como las agresiones de Pepe y Javi García o el penalti "a lo Panenka" lanzado por Casquero, a las manos de Iker Casillas, a tres minutos del final antecediendo al penúltimo milagro de Gonzalo Higuaín. Juande Ramos pensó en repartir esfuerzos por la importante baja de 'Lass', al parecer fundamental en este equipo, y la del holandés Sneijder, más trabajador que efectivo esta temporada. Además, el siempre frágil Robben se quedó en el banquillo de inicio porque parece evidente que su cuerpo no es capaz de soportar tres partidos en siete días. Con estas premisas el Getafe se hizo dueño del partido desde el inicio. Un desbordado Gago, con numerosos errores en la salida del balón, dejaba en bandeja contraataques del equipo del sur de Madrid.

A esto, le sumó el Getafe su habitual descaro en un estadio grande. Puede presumir de haber frenado al imparable Barcelona en el Camp Nou o de haber ganado en un estadio caliente como el del Sevilla. Impuso su toque, que lástima que Victor no apueste más por ello, para demostrar al Real Madrid desde el primer minuto que le esperaba una buena dosis de sufrimiento.
Dos 'cachorros' madridistas: Roberto Soldado y el 'pirata' Granero instalaron el pánico en el que debería ser su estadio si corriesen tiempos mejores para la fabrica blanca. Primero perdonó Soldado, rematando alto un centro de Manu a los tres minutos. Nada pudo hacer, seis minutos después, la estirada de Iker ante la especialidad de Soldado, un cabezazo a centro de Granero, que castigó la indolencia local en un momento decisivo en la lucha por el título.

Estático y plano. Sin movimientos ni desmarques, el Real Madrid estuvo en manos de un Getafe que desaprovechó su momento. Soldado chutó al lateral de la red (min.22) y la movilidad de Manu no encontró premio. El único aplauso de la grada retrató a los que estaban dentro del campo. Fue para Arjen Robben cuando saltó a calentar. Pero el fútbol no entiende de justicia y en la última jugada del descuento de la primera parte, un cabezazo de Gago provocó la duda en la zaga getafense y el más listo de la clase, Higuaín, recogió el balón muerto y escorado marcó a puerta vacía.

Ataque de locura
Ante la falta de fútbol, tocaba arrebato y Juande Ramos, que veía todo perdido, apostó por la velocidad. La entrada de Robben encendió a la grada que veía la resurrección de su equipo con una doble ocasión de Ramos y Huntelaar. Los nervios se apoderaban del Getafe ante el despertar blanco, pero tenía calidad para sorprender al contraataque a un equipo volcado. Un mal control de Soldado, sólo, tras pase de Albín avisaba de lo que estaba por llegar.

La pasión se apoderó del partido y hasta Juande Ramos realizó acciones que sólo él comprendió. Dio entrada a dos habituales descartes, Javi García y Royston Drenthe,  por Cannavaro y Robben, que sólo duró 18 minutos sobre el campo, tras la enésima lesión muscular de Robben en una semana en la que se decide el título de Liga. el argentino Gago, desaparecido en el medio, estuvo solvente en la salida jugando de central, otro ataque de locura del técnico manchego.

El balón iba de un área a otra sin pasar por el centro del campo. La emoción se apoderaba de todos a medida que el Real Madrid iba encerrando al Getafe en su área y perdonando ocasiones. Huntelaar e Higuaín no acertaban en dos acciones claras y Belenguer sacaba bajo palos un remate de Ramos tras un córner. El público, también enloquecido por el toque de arrebato propuesto desde el cesped, daba aliento a un Real Madrid volcado, lleno de huecos en defensa. El silencio se apoderó del coliseo blanco unos segundos, cuando una asistencia de Gavilán a Albín, el verdugo de la primera vuelta, lo envió a la red, con un gran remate, el talentoso uruguayo. La Liga estaba perdida. Restaban siete minutos para el final y sólo la épica, de nuevo, podía salvar al Real Madrid. Guti, el único capacitado para sacar una falta con garantías desde el bando madridista, metió a su equipo en el partido con un disparo a la escuadra.

Superado por los acontecimientos, en otra contra del Getafe, la enésima, el central portugués Pepe cometió un penalti sobre Casquero cuando se disponía a rematar sólo contra Casillas. Incomprensiblemente, Pepe tomaba la justicia por su mano y en una acción que nadie se explica le propinó dos patadas al jugador del Getafe cuando éste estaba en el suelo. Una en la pierna y otra en la espalda. Acto seguido, cuando jugadores de ambos equipos se amontonaban alrededor de la jugada, el central portugués la emprendía con Albín propinandole un puñetazo en la cara.

Faltaban dos minutos para el final y en las botas de Casquero estaba el punto y final del campeonato y lo que es más importante para los azulones, un paso más para la salvación de su equipo. Lanzamiento a lo 'Panenka' del jugador de Talavera e Iker de tuvo sin problemas. Fue el último impulso para un Real Madrid que casi en la jugada siguiente montaba un contraataque e Higuaín, obrando de nuevo el milagro de una remontada con diez, metía al Madrid en la Liga y de paso aceleraba las pulsaciones de los jugadores del Barcelona que este miércoles reciben a un incómodo rival, el Sevilla. Quedan seis finales para cerrar esta serie de suspense.
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