Han avanzado de forma excesivamente lenta los escrutinios de las elecciones, a pesar de que el Consejo Nacional Electoral había ofrecido la entrega oficial de resultados de hasta el 60% de las actas presidenciales el mismo domingo. Más aún, los voceros del organismo fundamentaron la creación de las juntas intermedias de Escrutinio con el propósito de posibilitar la entrega rápida de resultados oficiales en el mismo día de las elecciones; inclusive, prometieron que con el auxilio de esa nueva instancia sería posible contar con los primeros resultados dos horas después de cerrados los comicios.
Sin embargo, solo se conocieron esos primeros datos oficiales un poco antes de la medianoche del domingo, cuando se había procesado apenas el 11,5% de las actas para presidente y vicepresidente de la República.
La información básica general con que contó la ciudadanía fue la proporcionada por las encuestas a boca de urna autorizadas por el organismo electoral.
Y hasta ayer, al cierre de esta edición, se contaba con resultados oficiales de menos del 80% de las actas para presidente y vicepresidente de la República.
Las notorias fallas en esta fase de los escrutinios y la lentitud de entrega de los resultados oficiales inducen a preguntar si se justificaron la creación de esas juntas intermedias, los gastos en capacitar, efectuar simulacros, utilizar medios informáticos y logísticos, si el sistema no ha funcionado de forma ágil y eficaz.
Por ello, es pertinente y asiste plena razón a Participación Ciudadana cuando señala que "las autoridades electorales deben ser muy cautelosas cuando establecen nuevos procesos o instancias, porque no solo está de por medio la transparencia del proceso, sino también el gasto público que, con más razón ahora cuando se vive una crisis, debe ser precautelado". El CNE generó expectativas que, lamentablemente, no se han cumplido.
Opinión de HOY