Junto a
Obama y
Sarkozy estuvieron el príncipe
Carlos de Inglaterra, el primer ministro británico,
Gordon Brown, y el jefe del Ejecutivo canadiense,
Stephen Harper, que participaron en la ceremonia en el lugar donde están enterrados muchos de los caídos en presencia de unos 7.000 invitados, 5.700 por parte francesa y 1.300 por parte norteamericana.
Más de 150.000 tropas aliadas, la mitad de ellas estadounidenses, tomaron parte en la operación del conocido como Día-D el 6 de junio de 1944, a partir de lo cual las tropas del Tercer Reich se fueron replegando de la Francia ocupada. Las fuerzas aliadas aseguraron las playas en una costa en la que fallecieron unos 140.000 militares.
El día que "cambió el destino del siglo XX"
En un discurso pronunciado en el cementerio de Colleville-sur-mer, Obama recordó la Segunda Guerra Mundial como un momento de la Historia donde las naciones luchaban unidas contra una ideología asesina. "
Vivimos en un mundo donde las compiten las ideologías y las declaraciones sobre lo que es verdad y lo que no. En este mundo, es raro encontrarse con un enfrentamiento que hable de algo tan universal como es la humanidad en sí misma. Ese enfrentamiento fue la Segunda Guerra Mundial", proclamó.
En el cementerio, donde se descansan los restos de los 9.387 soldados estadounidense fallecidos y con vistas a la histórica playa de Omaha Beach, Obama recordó el desembarco como uno de los momentos determinantes del conflicto, que terminó perfilando el desarrollo de los años venideros. "
Entonces nadie lo sabía, pero gran parte del progreso que definió el siglo XX, a ambos lados del Atlántico, comenzó en una batalla por un pedazo de playa de sólo siete kilómetros de largo por tres de ancho", declaró.
En su discurso, Obama declaró que el Día-D demostró que el destino humano no está determinado por fuerzas más allá de su control, sino por elecciones individuales, y por la acción conjunta.
Pero como nota personal, el presidente de Estados Unidos,
Stanley Dunham, que llegó a Normandía un mes después tras el 'Día D', así como a su tío abuelo,
Charles Payne, integrante de la primera división americana en conflicto que Obama definió como inevitable. "
Ningún hombre que haya derramado sangre o haya perdido a un hermano puede decir que la guerra es buena, pero todos sabemos que esa guerra fue esencial".
Los Obama, de vacaciones a París

Tras regresar de sus históricos viajes a Egipto, Oriente Medio, y Alemania esta última semana, el presidente de los Estados Unidos ha pensado en darse un pequeño respiro y dedicarle el tiempo que se merece a la familia.
Además de asistir a las ceremonias de conmemoración del 65 aniversario del Desembarco de Normandía, los Obama tendrán la oportunidad de disfrutar de la Ciudad de las Luces durante unos cuantos días.
El próximo miércoles la familia procurará pasárselo especialmente bien ya que la ocasión lo requiere: la pequeña Sasha cumplirá 8 años, y sus padres ya se han encargado de reservar mesa en un restaurante, según informa el Washington Post. Y no es un restaurante cualquiera, es el del gran chef francés
Alain Ducasse, y está situado, nada más y nada menos, que en lo alto de la Torre Eiffel.