El comisario general de Información en el momento de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid Jesús de la Morena ha asegurado ante el tribunal que no encargó ningún informe sobre la existencia de posibles vínculos entre la banda terrorista ETA y miembros de células terroristas islamistas fundamentalmente "porque no dio tiempo". Ha alegado diciendo que en aquellos momentos era necesario llevar a cabo "un montón de gestiones" que impidieron que realizara ese encargo. Por su parte, el coronel de la Guardia Civil, Fernando Aldea, aseguró que "no hubo descordinación" entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
A preguntas del fiscal jefe de Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, sobre si tenía conocimiento de la existencia de un informe de este tipo, el antiguo responsable policial ha respondido diciendo que sólo ha tenido noticia de su existencia a través de lo medios de comunicación. "Creo que sí existe pero lo conozco porque estos días ha aparecido reflejado en prensa".
El ex comisario general, que abandonó la policía dos meses después de los atentados, a finales de mayo de 2004, precisó que, por lo que él sabe, "ese informe se produce casi dos años después de que me fuera, en septiembre de 2005".
De la Morena ha descrito el avance de las investigaciones sobre la autoría de los atentados desde el momento en que se produjeron las explosiones en los trenes de cercanías a primera hora del día 11 de marzo. Ha indicado que a partir del segundo día, el 12, se contaba con dos líneas de investigación que relacionaban la masacre o bien con ETA o bien con integristas islamistas. "Contemplamos la posibilidad de que si habían sido terroristas islámicos, no habíamos encontrado ningún suicida y disponían de más explosivos, iban a volver a atentar. El reloj avanzaba en nuestra contra".
Según el relato del testigo, la primera duda sobre una autoría de ETA se produjo el mismo día 11 por la tarde cuando les llegaron informaciones que desmentían el dato dado por bueno por la mañana que apuntaba a que el explosivo utilizado había sido Titadyne con cordón detonante.
"Esa tarde el subdirector operativo (Pedro Díaz-Pintado) comenta que los técnicos en desactivación de explosivos han dicho que no es Titadyne aunque no recuerdo si ya surge algo de goma 2 eco o se habla sólo de dinamita. A partir de ese momento existen las dos líneas de información prioritaria abiertas".
De la Morena ha dicho, además, que en la primera reunión de mandos policiales celebrada en la mañana del día 11 y dirigida a intercambiar puntos de vista sobre lo sucedido y las investigaciones a seguir, puso de manifiesto que la responsable de la masacre "podía ser ETA" y pensó que, a pesar de que pudiera ser esta banda terrorista la autora, "tenían que haber concurrido circunstancias extraordinarias que no se habían dado hasta entonces" ya que no se había producido llamada alguna que avisara de la colocación de las bombas.
En aquel primer encuentro se produjo -ha indicado- una "tormenta de ideas" en la que salieron a colación los intentos de ETA de atentar ante la cercanía de las elecciones del 14 de marzo de 2004. Estas acciones frustradas incluían un atentado fallido en un tren en la Nochebuena de 2003, la detención de dos etarras cuando transportaban explosivos en una furgoneta y acciones llevadas a cabo por la banda de Baqueira Beret.
"Contemplábamos la posibilidad de que fuera ETA pero incluyendo esa circunstancia extraordinaria por degeneración operativa en las actuaciones de sus comandos", ha explicado el testigo
Titadyne
Fue también en ese primer encuentro cuando, a través de una llamada realizado a Díaz Pintado, los presentes son informados de que el explosivo utilizado en los trenes era "titadyne con cordón detonante", ha dicho De la Morena que ha precisado que la hipótesis de ETA adquirió, a partir de ese momento, "fortaleza".
No obstante, esa misma tarde la "primicia" queda neutralizada con informaciones aportadas por expertos en explosivos que aseguran que el dato es erróneo. Este hecho coincide en el tiempo con el hallazgo en la localidad de Alcalá de Henares de una furgoneta Renault Kangoo en la que, según ha descrito el testigo se encuentran "detonadores y un pequeño lote de dinamita".
El elemento más relevante, en opinión del responsable policial, fue la localización en el vehículo de "una cinta en árabe" en la que según ha dicho él confiaba en encontrar "una reivindicación". Finalmente, ha detallado, el casette sólo contenía salmos habituales y la cinta era de fácil adquisición en cualquier establecimiento.
Estos indicios, ha explicado, quedaron complementados con las nuevas pistas proporcionadas por el artefacto situado en una bolsa de deportes encontrado en una comisaría del distrito de Vallecas en la madrugada del 11 al 12. La tarjeta localizada en el móvil, ha expuesto, llegó hasta un comercio de Alcorcón.
El día 12 se celebraron otras reuniones de valoración de los nuevos datos, describió y dijo que no existían en ese punto elementos que reforzaran la teoría de que la culpable fuera la banda terrorista ETA. "Lo que iba saliendo era excluyente de ETA pero no teníamos referencias de un modus operandi distinto", ha declarado el testigo.
Día 13: Autoría islamista
Según De la Morena el "momento determinante" que inclinó la balanza hacía la autoría islamista se produjo el día 13 con el descubrimiento de que el comercio de Alcorcón que vendió la tarjeta localizada en la mochila de Vallecas había proporcionado todo un lote a "una persona conocida por su radicalismo", el acusado de la autoría material de los atentados Jamal Zougam.
"Transmití inmediatamente esa información al secretario de Estado de Seguridad (Ignacio Astarloa) y al subdirector general operativo", ha indicado. A las tres y media de aquella tarde se producen las detenciones y a partir de ahí la investigación se centra "nada más ya en la vía islamista".
El testigo ha descrito además como, a medida que avanzaban los días y continuaban las sospechas de que los culpables de los atentados aún se encuentran en libertad, la tensión aumenta. Así, se ha referido a una reunión celebrada el día 2 de abril a la que acudieron responsables de RENFE en la que un ingeniero relató las consecuencias de un descarrilamiento del AVE tras la localización de un artefacto sin explosionar a la altura de la localidad de Mocejón.
El responsable policial en el momento de los atentados ha contado también el envío a Asturias de dos funcionarios tras averiguar que los detonadores localizados en la Kangoo procedían de esa zona y manifestó que la detención del acusado José Emilio Suárez Trashorras se produjo por órdenes suyas "en función de sospechas por información trasmitida por los agentes".
Se ha referido también a la explosión el 3 de abril en la vivienda de Leganés en la que murieron siete terroristas islamistas. Así, ha concretado que las autoridades marroquíes y tunecinas comenzaron a transmitirles a partir de las cinco de la tarde la existencia de informaciones sobre llamadas de los atrincherados en la casa a sus familiares. Este fue el caso de las comunicaciones de despedida realizadas por Serhane Ben Abdelmajis Faket, alias "Serhane El Tunecino", y de los hermanos Oulad Akcha.
El ex comisario general también ha recibido informes sobre una denuncia "del hermano de Abdenabi Kounjaa" en una comisaria. Esta persona decía que su hermano "estaba rodeado por la policía y decía que se iba a reunir con Dios". Contando con todas estas informaciones, sobre las nueve de la noche se dio la orden de asalto.
Detención de Jamal Zougam
De la Morena aseguró hoy ante el tribunal del 11-M que la decisión de detener al acusado de la autoría material de los atentados Jamal Zougam fue "la mejor que hemos tomado en nuestra vida".
A preguntas del abogado de Zougam, Luis Abascal, sobre las investigaciones policiales que llevaron a su detención el 13 de marzo de 2004, De la Morena ha reiterado las "sospechas" que giraban en torno a él derivadas de hechos como que había sido investigado con anterioridad por su "radicalidad". Aquella jornada se comprobó que el acusado había adquirido una tarjeta de teléfono que fue localizada en la denominada mochila de Vallecas. "Como mínimo había que detenerle", apuntó. Ha asegurado, además, que la Policía "de alguna manera" barajaba desde hacía tiempo la posibilidad de que Zougam cometería un atentado.
Ha explicado que dos funcionarios retornaron el día 13 a la tienda de Alcorcón donde se vendieron las tarjetas relacionadas con los atentados después de que el 12 las investigaciones resultaran infructuosas. Ese día el dueño de la tienda le explicó que había vendido un lote de tarjetas a un locutorio de Lavapiés regentado por Zougam y otras dos personas. "Volvimos a insistir al día siguiente, porque el día anterior no salió nada", respondió a la defensa.
Aldea asegura que no "hubo negligencia"
Por su parte, el coronel de la Guardia Civil Fernando Aldea -jefe saliente de la Comandancia de Oviedo- aseguró que "no hubo ni negligencia ni descoordinación" entre las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado los días antes al atentado. Aldea añadió que las Fuerzas de seguridad del Estado hicieron en cada momento "lo que había que hacer" y "después los hechos sucedieron como sucedieron y punto". "En esos momentos se trabajó en las informaciones que teníamos", apuntó. Respecto a la citación para declarar, aseguró no haber recibido la mismay afirmó que cuando tenga que ir acudirá.
El jefe saliente de la Comandancia de Oviedo evitó pronunciarse sobre las declaraciones durante el juicio del Guardia Civil ' Víctor' en las que reconocía que en enero de 2003 Zouhier informó sobre la existencia de dos personas -los acusados José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro- que se dedicaban al tráfico de explosivos en Asturias. Además, hizo un "balance positivo" del trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado en Asturias y aseguró que la delincuencia se ha mantenido en los mismos niveles durante estos seis años en el Principado. Apuntó que el esclarecimiento de delitos ha sido muy superior, "en 30 puntos como mínimo", a la media nacional.