Lo bailado ya nadie se los quita, tuvieron la osadía de 'autoinvitarse' en la primera cena de estado de Obama en la Casa Blanca y departieron con los invitados más variopintos como peces en el agua. Ahora los Sahali son investigados por burlar la seguridad del Servicio Secreto y ellos insisten en que no se colaron y que fueron invitados de honor al convite aunque el nombre de Michaele Sahali y Tareq Sahali no aparece en ningún lista.
Como buenos buscadores de flashes y reflectores, los Sahali se presentaron en un programa de la cadena de televisión NBC, emperifollados en serios trajes de chaqueta, para defenderse en el aire y decir lo difícil que se ha tornado su vida desde que han sido acusados de colarse en la cena en honor del primer ministro de la India, Manmohan Singh.
Ella comentó que “Nadie tendría la audacia o la mala educación de hacer eso, desde luego no nosotros” sin embargo el comportamiento de los Sahali no concuerda con lo dicho por la indignada Michaele ya que el matrimonio intentó colarse el 26 de septiembre pasado a una cena organizada por el caucus negro a la que asistía el presidente Obama pero en dicha ocasión si fueron pillados y cuando ya se habían atrincherado en la mesa reservada para otros asistentes fueron puestos ‘de patitas en la calle’.
Hay que tener mucha cara para plantarse en cualquier sitio si no se es invitado, pero burlar al Servicio Secreto con tal de seguir llenando el álbum con las fotos con los famosos es demasiado, quizá por ello es que se han ganado el título de “los colados más infames del mundo”.
La estrategia de llorar a nivel nacional parece que no ha conmovido a muchos pues sus respuestas fueron confusas y dubitativas y no aportaron ninguna prueba real de que fueron invitados como siguen afirmando, pese a ello lo que sí lograron fue seguir en el ojo del huracán, que al parecer es lo que buscan, que los medios sigan hablando de ellos.
Aún es incierto si los Sahali, que tanto han exagerado su fama y su fortuna, serán parte del ‘reality’ de la cadena Bravo, pero definitivamente ya han logrado su minuto de gloria y quizá correrán mejor suerte que los Heene, la familia del niño del globo, a quienes el balón de oxígeno mediático le duró tan poco.