www.diariocritico.com
La Feria de las vanidades

La Feria de las vanidades

miércoles 14 de abril de 2010, 18:56h
Última actualización: domingo 18 de abril de 2010, 17:17h
Me cuentan que son muchos los sevillanos que se han acercado estos días a sus entidades bancarias a pedir préstamos de dos o tres mil euros a fin de poderse costear la Feria. Y me cuentan que algunas tiendas especializadas en trajes de flamenca "baratos" están haciendo este año el agosto en abril, mientras que las boutiques caras o las firmas afamadas no se están comiendo una rosca. "Fíjate, decía una empresaria de una exclusiva tienda de ropa para hombres, tengo clientes que todos los años venían por estas fechas antes de Feria y se llevaban cuatro o cinco pantalones, otras tantas camisas, tres o cuatro corbatas y al menos un par de chaquetas. Bueno, pues este año, el que más se ha llevado dos pantalones, una camisa y una corbata, y pare usted de contar. Una verdadera ruína". Ello da una idea de que la crisis está golpeando a todas las clases sociales, incluso a las que aprovechan la Feria de Sevilla para lucir sus vanidades y mantener el tipo de ser un, pongamos por ejemplo, "González de los de toda la vida". Aunque, seamos serios, siempre es mejor prescindir de dos trajes que estar en la cola del INEM.

Estoy deseando  que llegue el martes. Acudiré a los primeros saraos de los partidos, del Ayuntamiento, de la Cámara de Comercio, de empresarios y sindicatos para ver los toros desde la barrera. Para contemplar ese espectáculo de los de siempre dándole palmadas en la espalda a los de siempre (en esta ciudad siempre están los mismos en todas las fotos, incluso aquellos que dicen que no van a la Feria, ya sea en el "potaje" que da el del aceite a las cigalas de tronco de la multinacional o posando con su habano en la Puerta del Príncipe) con la mejor de sus sonrisas en la boca mientras piensan cómo colocarle al abrazado la puñalada trapera entre las costillas. Va a ser una hartá de divertido. Se lo juro.

Aunque no lo parezca, la Feria es un escaparate de la sociedad sevillana en el que cada cual adopta un rol que muchas veces no le corresponde. Hay mucho fantasma deambulando por el Real de Los Remedios y los tendidos de La Maestranza. La manzanilla o el rebujito ayudan y mecho a sobrellevar situaciones que son lamentables cuando se abandona el ferial. Dicen los de fuera que la Feria es elitista. Quizás no le falte razón. Es complicado y caro tener una caseta, pero también es cierto que, pese a los seguratas de la puerta, la mayoría de ellas están abiertas a todos cuantos sepan estar a la altura de las circunstancias y ello implica educación, tacto, exquisito comportamiento y cierta compostura en el vestir. Lo demás vendrá por añadidura.

Pero a lo que iba. La Feria, como decía, es un escaparate de vanidades que refleja a la perfección la sociedad de una ciudad en la que las apariencias suponen mucho, en la que la hipocresía, la sonrisa falsa, la conveniencia, el "pasa y tómate una copita", y el "do ut des" o el "quid pro quo" conforman un tinglado de ocio y negocio que no tiene parangón en otra ciudad española. Y lo digo por experiencia propia. Sólo basta con que dejes de estar encima de la ola para que no te lleguen las decenas de invitaciones públicas y privadas que tan sólo hace unos años inundaban tu mesa de despacho. Es lo que hay. Por eso este año, en el que por fin tengo caseta propia, aprovecharé la Feria para ver el carnaval y disfrutarlo desde dentro. Para comprobar hasta qué punto los amigos siguen siendo los amigos y no sólo compromisos puntuales en busca de beneficios propios. Ya les contaré.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios