www.diariocritico.com

Cantabria sigue en alerta naranja

El temporal deja hasta 72 litros caídos en 24 horas y más de 300 incidencias en la región

El temporal deja hasta 72 litros caídos en 24 horas y más de 300 incidencias en la región

miércoles 16 de junio de 2010, 14:00h
Última actualización: lunes 21 de junio de 2010, 13:48h
El temporal que azota Cantabria desde este martes y que ha obligado a la activación de la alerta naranja en casi toda la región ya ha causado numerosos destrozos de diversa magnitud. Ríos desbordados que han obligado a evacuar, argayos, desprendimientos de tierra e inundaciones varias son el resultado final de una jornada en la que el 112 ha tenido que atender a más de 300 incidencias provocadas por unas lluvias que han llegado a dejar 72 litros por metro cuadrado en Tama, 59,5 en Ontón (Castro Urdiales) y 63 en San Vicente de la Barquera.









La lluvia ha desbordado parcialmente los ríos Saja, Nansa, Deva y Besaya, lo que ha obligado a desplazar a todas las dotaciones de bomberos a la zona occidental de Cantabria, la más afectada por las inundaciones, ha explicado el consejero de Presidencia, Vicente Mediavilla. Además, los municipios de Molledo y Reocín han quedado anegados, siendo los más afectados los de Val de San Vicente, Pesués, Pechón y Cabuérniga, según ha informado el consejero, quien ha subrayado que ahora mismo "el gran problema" es el desbordamiento parcial de los ríos.

En Caranceja, Reocín, la Cruz Roja ha tenido que rescatar a una veintena de personas: once de ellas en Caranceja (Reocín), dos en Unquera (Val de San Vicente) y cuatro más en el barrio de la Isla de Renedo de Piélagos.

No obstante, fuentes de la organización de salvamento han precisado que ninguno de estos vecinos se encuentra "mal" y que esta medida se realiza sobre todo por precaución ante la crecida del río. Protección Civil, por su parte, asegura que "no hay riesgo inminente" en la zona de Caranceja, "ni un metro de agua, ni muchísimo menos", y que el área más afectada está en la aldea y en el parque, pero ninguna persona está "en riesgo".

Treceño sufrió los mayores daños

Treceño vivió este martes un infierno que sus habitantes, hasta ahora, sólo habían visto en la televisión. Las imágenes de inundaciones tomadas esta semana en Asturias y Galicia se repitieron en esta localidad cántabra, donde tuvieron que ser desalojadas ocho personas, dos de las cuales ingresaron en el hospital de Sierrallana de Torrelavega con pronóstico grave. Son una mujer de 88 años y en silla de ruedas que sufría síntomas de hipotermia tras haber permanecido "con el agua al cuello" literalmente cuando su vivienda se inundó, y su hijo, a quien le quedó una pierna atrapada tras un derrumbe.

Además, en los municipios de Valdáliga, San Vicente del Monte, Roiz y Cabuérniga también se han repetido las mismas estampas de casas anegadas, vecinos sacando agua a cubos, coches arrastrados por la corriente y sobre todo, mucha preocupación en las caras de sus habitantes. Tanto mal ha hecho el agua que es posible que a lo largo de este miércoles se pida la declaración de zona catastrófica.

Ante esta situación, la Cruz Roja ha activado tres equipos de intervención rápida acuática. Dos embarcaciones están en Caranceja y una tercera ha intervenido en Unquera -donde efectivos de bomberos han evacuado a algunas personas-. Esta última embarcación se ha trasladado al municipio de Piélagos, donde la situación se está "complicando", aseguraron. Asímismo, se ha instalado un hospital de campaña en Torrelavega, por si fuera necesario algún tipo de intervención sanitaria en la zona.

Sigue la alerta naranja

En el resto de Cantabria también se han registrado daños y el Gobierno, que ayer martes activó el nivel 1 del Plan de Emergencias, ha decidido que la alerta naranja siga vigente en vista de que el tiempo no piensa mejorar.

Lo más alarmante, de momento, son las "importantes crecidas" de los ríos Deva, Saja y Nansa. El Deva, de hecho, ya se ha desbordado en la localidad asturiana de Panes, y el Saja lo ha hecho a la altura de Torrelavega. Esto ha provocado nuevas inundaciones, como en Cabezón de la Sal, donde la planta baja de una casa ha quedado inundada con medio metro de agua, aunque la familia ha preferido permanecer en el piso de arriba.

Las inundaciones también han obligado a cortar el acceso a Laredo por Duque de Ahumada debido al agua acumulada en la calzada, y en Santander los bomberos han tenido que efectuar varias salidas para achicar agua en varios puntos. En Mogro, por ejemplo, se ha inundado el Hotel Milagros Golf por segunda vez, en Camargo le ha tocado a un concesionario ubicado en la curva de la Pegaso, donde su planta baja, por debajo del nivel del suelo, ha quedado anegada con un metro y medio de agua, y Mercasantander también se ha llenado de agua.

A pesar de todo, Protección Civil ha destacado que la situación empieza a normalizarse y que los niveles de los cauces de los ríos están comenzando a bajar "poco a poco". sobre todo en la zona occidental de la región. Los ríos más afectados han sido el Deva, Saja, Besaya, Nansa y Pas a la altura de Puente Viesgo, aunque las incidencias registradas no han sido "especialmente graves".

Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), que en un principio contempló la posibilidad de abrir las compuertas de dos embalses del Nansa, Palombera y la Cohilla, finalmente sólo ha decidido abrir las del primero. Mientras, el embalse del Ebro está a sólo 13 centímetros de su capacidad máxima.

Carreteras y trenes

Y es que la jornada ha sido dura en Cantabria. En algunos puntos llegaron a acumularse 22 litros por metro cuadrado, y para este miércoles se prevén hasta 80 litros por metro cuadrado en el acumulado de doce horas.

Todo esto afecta también a las carreteras y líneas ferroviarias de la región. El tráfico de la línea Santander-Oviedo de Feve está suspendido desde Cabezón de la Sal hasta la capital asturiana a causa de un desprendimiento, pero no es la primera vez ya que ayer martes tuvo que ser cortada también porque a 300 metros de la estación de Treceño se formó una enorme balsa de agua, barro y piedras. Los once pasajeros que iban en el tren tuvieron que completar su viaje en autobús. De hecho, según ha informado la compañía, desde las doce del mediodía hay siete líneas suspendidas por las fuertes lluvias en Asturias y Cantabria. Seis de esos servicios discurren íntegramente en el Principado y el séptimo es el de la línea Santander-Oviedo.

También se cortó el tráfico ferroviario en Roiz (Valdáliga) por la caída de un argayo sobre las vías del tren, y todavía hoy miércoles sigue sin restablecerse la circulación.

Un tramo de 20 kilómetros del Desfiladero de la Hermida, en la N-621, se encuentra cortado al tráfico por la caída de argayos y desbordamientos del río Deva que han afectado a varios puntos de esta carretera, entre las localidades de Urdón y Unquera.

Además se han cortado varias carreteras de la región por la caída de piedras y agua, como las de San Sebastián de Carabandal, Corvera de Toranzo (N-626), Los Corrales de Buelna (N-611), Collada de Carmona en Cabuérniga (CA-182), o en la travesía de Muñorrodero (CA-181).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios