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A las 16 horas de hoy, 20 de los mineros que permanecían en el Hospital de Copiapó abandonaron el recinto de incógnito, para evitar de ese modo ser advertidos por la gran cantidad de gente y medios de comunicación apostados en las afueras del lugar.
La información, que fue confirmada a La Tercera por personal de seguridad, revela que el grupo abandonó el recinto, de manera masiva y a pie, por calle Vicuña, que es una de las laterales del Hospital de Copiapó.
El grupo fue advertido por varios curiosos, pero ninguno de ellos logró ser reconocido en ese instante, por lo que no se hizo pública su salida. Las mismas fuentes consultadas aseguran que la medida se tomó para evitar el acoso mediático y de los curiosos al grupo, el cual prefirió optar por un bajo perfil.
La mayor parte de los mineros salió del recinto sin los característicos lentes que les fueron provistos para protegerse del sol y también con ropa de civil, lo que facilitó su propósito de no ser reconocidos. Además, no fueron acompañados por ningún familiar.
Esta mediodía, incluso, uno de los mineros salió del recinto vistiendo un delantal blanco, lo que muy probablemente lo confundió con un médico del recinto. Una vez afuera, compró una bebida y luego volvió a ingresar.
De acuerdo a lo dicho esta mañana por el subdirector médico del hospital de Copiapó, Jorge Montes, "la situación hoy es bastante satisfactoria, todo ha salido como esperábamos", por lo que era cosa de tiempo esperar a que se produjera la salida de los mineros.
A esta hora, todavía queda al interior del recinto médico un grupo importante de mineros. De ellos, tres no recibirían el alta médica sino hasta el fin de semana, pues aún requieren cumplir con algunas partes del protocolo médico que se les aplicó.
La situación médica de la mayoría del grupo es satisfactoria, sólo destacó en la mañana el caso de Mario Sepúlveda, quien tuvo que recibir medicación para controlar su ansiedad.