La revista
ARGI desea arrancar una sonrisa a los lectores ante la celebración de las fiestas navideñas y el inicio del nuevo año. Por eso dedica su portada al singular belén que ofrece a sus lectores, en el que consejeros de la Junta, presidentes de las nueve diputaciones y empresarios emblemáticos de Castilla y León son los encargados de acompañar al niño en el portal.
En su número 24, ARGI apuesta por hacer más fáciles las compras navideñas y recomienda algunos de los productos de alta calidad producidos y elaborados en Castilla y León, desde los patés y las conservas hasta los vinos espumosos. Respecto a este tipo de elaboración, la revista subraya que es el que más ha acusado la crisis económica, hasta el punto de sumar apenas 350.000 botellas, menos de la mitad que en los mejores años.
Dentro de la sección dedicada al vino, el presidente del Grupo Matarromera, Carlos Moro, desvela algunos secretos del mundo del vino y advierte de que el sector “está tocado por muchas razones y en muchos frentes, y no hay que ocultarlo”.
En cuanto al sector turístico, la publicación anima a practicar el esquí en la región y reclama a las instituciones un mayor compromiso con una actividad que genera cinco millones de visitas en Castilla y León y su entorno montañoso. También hace balance del año jacobeo, durante el cual han sido 100.000 los peregrinos que han atravesado la Comunidad en dirección a Santiago, y toma el pulso al sector a través de las opiniones de cinco voces veteranas: el hostelero Óscar Somoza, la técnica en Turismo Begoña Moral, el empresario de turismo rural Miguel Ángel Serrano, el miembro de Avatur Amalio del Pozo y el defensor del turismo activo Guillermo Alonso.
Asimismo, la revista ARGI repasa los principales acontecimientos que han tenido lugar en 2010, como la celebración de numerosos aniversarios, una nueva edición de Intur, los Premios Amanita, Soria Gastronómica o el II Concurso Nacional de Coctelería de Panizo.
Como nota llamativa, el número 24 de ARGI se hace eco de la ‘revolución mangalica’, en referencia a la raza de cerdo traída desde Hungría por el empresario Juan Vicente Olmos, y que en Europa central se conoce popularmente como la de las ‘ovejas con cara de cerdo’.