Polémica sobre infraestructuras
Simancas contradice sesgadamente las críticas de Bel sobre el centralismo inversor en transporte
El portavoz socialista de Fomento apela a los dioses por no haber dotado a Madrid de mar
viernes 18 de marzo de 2011, 18:48h
Actualizado: 21 de marzo de 2011, 15:31h
El economista y ex diputado socialista en el Congreso Germà Bel ha presentado recientemente en Madrid su último libro España, capital París en el que, con datos, hace una lectura crítica de la apuesta por la España radial que ha impregnado a todos los gobiernos. Desde Felipe II -con quien sitúa Bel el origen de la tendencia- hasta hoy. En un artículo que firma en El País, el portavoz del Grupo Socialista en la comisión de Fomento de Congreso de los Diputados, Rafael Simancas, intenta revertir las tesis de su, por otra parte, aún hoy correligionario, dado que Bel sigue afiliado al PSC. Por otra parte, el autor de España, capital París ha sido desde siempre uno de los grandes valedores de infraestructuras periféricas como el Corredor Mediterráneo.
Para buscar la contradicción con Germà Bel, Rafael Simancas se remonta -partiendo de la teoría del economista- a Felipe II. Ironizando y calificando de "excentricidades" los razonamientos de Bel, raudamente los enmarca en un supuesto victimismo catalán. También con datos en la mano -y de paso, para dar brillo y esplendor al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero- ilustra Simancas que, por ejemplo, desde 2004 a 2010, "Cataluña es la primera comunidad en inversión ejecutada por el Ministerio de Fomento" para añadir que también es la que se prevé tenga "la inversión más alta prevista para 2011". Claro que no explica que el esfuerzo lo único que hace es equilibrar la balanza, y sólo a medias.
Trata Rafael Simancas de entrar al trapo con otra de las críticas de Germà Bel sobre la inutilidad de un tren de alta velocidad a nivel interno español -opinión en la que coincide con otros expertos en infraestructuras como el eurodiputado Ramon Tremosa-. Pasando por alto que las críticas de Bel se basan en la poca rentabilidad, se pregunta si esto lo dice porque el AVE ya llega a Cataluña. Olvidando, ahora, que la llegada a Cataluña sí que es rentable como punto de conexión con la Unión Europea. Por cierto que, llegados a este punto reconoce que el AVE español se desarrolla "gracias a la 'fuerte' subvención pública. ¡Como en todo el mundo! ¡Como en todos los modos de transporte!". Cabría preguntarle pues a Simancas -y no sólo a él- porqué, entonces se pone el grito en el cielo cuando la Generalitat invierte en Spanair para potenciar el aeródromo de El Prat. Pero esto ya son otras historias.
El mayor sesgo, no obstante, llega cuando propone que "la razón de que primen las conexiones con Madrid no responde a ninguna conspiración malévola, sino a la demanda lógica, por otra parte, de las correspondientes Administraciones territoriales. Todos buscan la conexión con el principal foco de actividad económica y cultural". No hace falta ser muy listo para ver que, así, Rafael Simancas justifica al pez que se muerde la cola.
Pero una argumentación que debe dejarse para que cada uno saque sus conclusiones es la siguiente: "Claro que Bel y compañía se olvidan de otro modo de transporte crucial, el marítimo. Con el mismo rigor analítico, los madrileños podríamos lamentar la conjura de los dioses por privarnos de un buen puerto de mar, pese a que Cataluña disfruta de varios". No hace falta decir nada más.